sábado, 14 de abril de 2012

14. Segundo encuentro


(Narra Nahiara)
Por fin había llegado el día de la lucha. A pesar de los nervios, todos intentábamos realizar el último entrenamiento con tranquilidad. Partiríamos por la noche, lo que me daba mucha ventaja, ya que puedo ver en la oscuridad y camuflarme entre las sombras, pero la revuelta se llevaría a cabo al amanecer. Por esas mismas razones,  cuando salimos a media noche de la escuela camino del bosque donde se desarrollaría la batalla, era yo encabezaba el grupo. Todos mis sentidos estaban alerta en busca de algún peligro o amenaza que nos estuviera acechando. Todos sabíamos el plan, pero en el fondo temíamos que algo se nos olvidara a causa de los nervios. Este consistía en la infiltración de Ángel y una chica elfo del aire en el castillo de los vampiros, el cual habíamos descubierto un par de años atrás pero nunca habíamos tenido el valor de adentrarnos en él. Cuando estuvieran dentro, nos abrirían la puerta para que pudiéramos pasar (ya que no todos somos capaces de convertirnos en arena o aire y superar la altura del castillo gracias al viento.) Al abrirse la puerta la alarma sonaría, y al vernos, todos los vampiros saldrían al bosque en nuestra caza. Pero allí teníamos ventaja, pues todos podíamos hacer uso de nuestras cualidades. Yo podía despistarlos camuflándome entre las sombras de los árboles, Terra podía matarlos controlando las múltiples plantas, Brayan podía lanzarles bolas de fuego desde largas distancias que más tarde Sally apagaría para no crear una catástrofe.
Deduje que Ángel y la otra chica llamada Air estarían a punto de traspasar los muros del castillo, por lo que deberíamos darnos prisa, pues una vez allí no pasarían desapercibidos y tendrían que abrir la puerta en cuanto antes. Todos los demás debíamos estar  en el bosque para entonces, así que aceleré el paso. Pero algo me hizo salir de mis pensamientos y pararme en seco.
- ¿Qué sucede? – Preguntó Terra en un tono seco.
- Noto la presencia de algo, pero no consigo distinguir si es un humano o un ser mágico.
- Puede ser un vampiro.
- No, no es energía engra. Si es un ser mágico es uno de los nuestros.
- Eso es imposible, todos estamos aquí menos Ángel y Air.
Agudicé mi vista y le reconocí. Gracias a Dios solo yo era capaz de verle entre la espesura de la noche. ¿Qué hacía allí a estas horas?
- Oh, es solo un lobo, me han traicionado los nervios – Fingí para salvar el pellejo a mi amigo – Iré a darle muerte. Seguid, enseguida os alcanzo.
- No, iré yo. Tú eres la única que puede guiarnos con seguridad.- Dijo Brayan.
- Tú no podrás verlo y no podrás matarlo.
- Es solo lobo, ¿que más da no ver?
Debe ser que Sally se dió cuenta y vio la desesperación en mis ojos, porque intervino diciendo:
- Tiene razón Brayan, déjala ir a ella. Hoy no nos podemos permitir que acabe hiriéndote un animal.
- Está bien, pero no tardes o nos perderemos. –  Me dijo con tono de reproche.
Corrí hacia Jake todo lo deprisa que pude. Si descubrían que un humano nos había visto con nuestra apariencia normal, lo matarían, y en definitiva, Jake se había convertido en un gran amigo. Le cogí cariño, tal y como Sally me había advertido unas semanas atrás.
Estaba de espaldas a mí y no me vio venir. Le agarré del cuello evitando que se girara y me viera sin mi apariencia humana, le susurré unas palabras al oído y desaparecí entre la oscuridad todo lo rápido que pude, pues sabía que los demás ya estaban lo suficientemente lejos como para que nos siguiera. Además una operación peligrosa estaba en marcha y lo que menos deseaba era que mis amigos se perdieran, y con ellos las esperanzas de volver a ver con vida a la pequeña Xarlot.

lunes, 9 de abril de 2012

13. Mi amiga

(Narra Nahiara)
La tarde con Ángel estuvo bastante bien, aun que no hicimos nada interesante, pues nos dedicamos a dar vueltas por el jardín de la escuela. Como era de esperar solo fuimos nosotros dos, ya que según Brayan, Terra y Sally había cosas mucho más importantes que hacer. En el fondo sabía que tenían razón. Apenas quedaba un mes y medio para atacar y había mucho trabajo que realizar.
Ángel y yo hablamos de todo un poco. La verdad es que siempre he tenido la sensación de que le sustituí por Lucas. Al morir Stella * Ángel y yo cogimos muchísima confianza, pues él también había sido un gran amigo suyo. Comenzamos a contárnoslo todo y siempre estábamos juntos, pero él prefirió ir detrás de todas las humanas en busca de una noche divertida y me pareció mejor tener como amigo a Lucas. Supongo que por eso nos acabamos distanciando.
Lucas me dijo que esa semana tenía todos los examenes, de ahí el porque hacía semanas que no hablábamos. Le echaba de menos. No solemos pasar más de dos semanas sin hablar, además tenía cosas que contarle, como por ejemplo, que no podía dejar de pensar en el sábado.
- ¡Es un chico normal de 17 años! No merece la pena perder el tiempo pensando en él. – Me repetía a mi misma una y otra vez, pero siempre acababa sonriendo al recordar sus absurdos comentarios.
Jake... Me parecía interesante para ser un humano. Me hacía reír y tenía la sensación de que me comprendía. Me recordaba a Stella... Ella tenía una apariencia humana similar a la de él y se parecían bastante en la forma de ser. Quizá por eso Jake y yo nos llevábamos bien (a su manera), porque me recordaba a la persona que más había querido hasta entonces. La echaba tanto de menos... 
Y así llegó mi esperado día, y puntual como siempre me presenté en el mirador.

(Narra Jake)
Tenía muchísimas ganas de verla, y al descubrir su presencia no pude evitar darla un fuerte abrazo.
- ¿Qué haces? – Dijo volviendo a su tono de niña borde de los primeros días.
- Perdona, ha sido inconscientemente, te lo juro.
- Más te vale.
Aquella tarde la pasamos de nuevo entre risas, hablando de cosas sin sentido o de historias del pasado. Sí, una tarde más, sin nada nuevo de por medio.
- ¿Hasta el sábado que viene?
- Esta bien, pero no te acostumbres – Respondió sonriendo mientras me abrazaba y yo inspiraba su olor dulce y aterciopelado.
Y así fueron pasando los días, ella y yo, juntos cada sábado en aquel mirador inexistente para muchos.
Empecé a considerarla mi amiga, y la conté cosas que solo compartía con mi hermano. Nai me empezó a dar abrazos sin necesidad de que yo se los pidiera, aunque en la despedida yo siempre repetía aquella frase de: - ¿Y mi abrazo? - Y ella me respondía con un cariñoso: - Calla tonto -  Mientras me abrazaba. Me caía realmente bien. Me parecía curiosa, frágil y a la vez tan fuerte, con ese carácter que adquiría cuando algo la molestaba. Estaba seguro de que tenía algo especial, y estaba dispuesto a descubrir lo que era.




* Stella era mi mejor amiga, pero murió a manos de un vampiro hace ya mucho tiempo. Su historia la encontrareis más adelante.