(Narra Nahiara)
Por fin había llegado el
día de la lucha. A pesar de los nervios, todos intentábamos realizar el último
entrenamiento con tranquilidad. Partiríamos por la noche, lo que me daba mucha
ventaja, ya que puedo ver en la oscuridad y camuflarme entre las sombras, pero
la revuelta se llevaría a cabo al amanecer. Por esas mismas razones, cuando salimos a media noche de la escuela
camino del bosque donde se desarrollaría la batalla, era yo encabezaba el
grupo. Todos mis sentidos estaban alerta en busca de algún peligro o amenaza
que nos estuviera acechando. Todos sabíamos el plan, pero en el fondo temíamos
que algo se nos olvidara a causa de los nervios. Este consistía en la
infiltración de Ángel y una chica elfo del aire en el castillo de los vampiros,
el cual habíamos descubierto un par de años atrás pero nunca habíamos tenido el
valor de adentrarnos en él. Cuando estuvieran dentro, nos abrirían la puerta
para que pudiéramos pasar (ya que no todos somos capaces de convertirnos en
arena o aire y superar la altura del castillo gracias al viento.) Al abrirse la
puerta la alarma sonaría, y al vernos, todos los vampiros saldrían al bosque en
nuestra caza. Pero allí teníamos ventaja, pues todos podíamos hacer uso de
nuestras cualidades. Yo podía despistarlos camuflándome entre las sombras de
los árboles, Terra podía matarlos controlando las múltiples plantas, Brayan
podía lanzarles bolas de fuego desde largas distancias que más tarde Sally
apagaría para no crear una catástrofe.
Deduje que Ángel y la
otra chica llamada Air estarían a punto de traspasar los muros del castillo,
por lo que deberíamos darnos prisa, pues una vez allí no pasarían
desapercibidos y tendrían que abrir la puerta en cuanto antes. Todos los demás
debíamos estar en el bosque para
entonces, así que aceleré el paso. Pero algo me hizo salir de mis pensamientos
y pararme en seco.
- ¿Qué sucede? – Preguntó
Terra en un tono seco.
- Noto la presencia de
algo, pero no consigo distinguir si es un humano o un ser mágico.
- Puede ser un vampiro.
- No, no es energía
engra. Si es un ser mágico es uno de los nuestros.
- Eso es imposible, todos
estamos aquí menos Ángel y Air.
Agudicé mi vista y le
reconocí. Gracias a Dios solo yo era capaz de verle entre la espesura de la
noche. ¿Qué hacía allí a estas horas?
- Oh, es solo un lobo, me
han traicionado los nervios – Fingí para salvar el pellejo a mi amigo – Iré a
darle muerte. Seguid, enseguida os alcanzo.
- No, iré yo. Tú eres la única
que puede guiarnos con seguridad.- Dijo Brayan.
- Tú no podrás verlo y no
podrás matarlo.
- Es solo lobo, ¿que más
da no ver?
Debe ser que Sally se dió cuenta y vio la desesperación en mis ojos, porque intervino diciendo:
- Tiene razón Brayan, déjala
ir a ella. Hoy no nos podemos permitir que acabe hiriéndote un animal.
- Está bien, pero no
tardes o nos perderemos. – Me dijo con
tono de reproche.
Corrí hacia Jake todo lo
deprisa que pude. Si descubrían que un humano nos había visto con nuestra
apariencia normal, lo matarían, y en definitiva, Jake se había convertido en un
gran amigo. Le cogí cariño, tal y como Sally me había advertido unas semanas
atrás.
Estaba de espaldas a mí y
no me vio venir. Le agarré del cuello evitando que se girara y me viera sin mi
apariencia humana, le susurré unas palabras al oído y desaparecí entre la
oscuridad todo lo rápido que pude, pues sabía que los demás ya estaban lo
suficientemente lejos como para que nos siguiera. Además una operación
peligrosa estaba en marcha y lo que menos deseaba era que mis amigos se
perdieran, y con ellos las esperanzas de volver a ver con vida a la pequeña
Xarlot.