domingo, 22 de julio de 2012

21. Se feliz por él


(Narra Nahiara)
En cuanto llegué a la escuela me encerré en mi cuarto. Tenía mucho en que pensar. Había muchas razones por las que no podía decir que sí a Jake. Principalmente, con todo lo que estaba pasando en la escuela no podía distraerme con un novio. Ahora que lo pensaba, las dos  veces que había perdido a Xarlot habían sido por culpa de un encuentro con él. Sally me había dicho una vez:
- Lo vi en tu mirada Nai, hay una razón de peso por la que te fuiste y aunque no sepa cual es, se que es importante para ti
Importante para mí... ¿De verdad le quería tanto como para haber perdido a Xarlot por él? ¿De verdad había merecido la pena salvarle en el bosque a cambio de la muerte de Ángel y Air? Estaba claro que le quería como amigo pero era un humano, un simple humano, y yo había sacrificado prácticamente a tres elfos por él, sabiendo las consecuencias que tendría.
Por otro lado, el beso más bonito que había recibido nunca había sido el de la pasada noche. Aún recordaba el sabor de sus labios. Y su mirada, su dulce forma de mirar que a mí siempre me había pasado inadvertida hasta ese momento. Ese cosquilleo que sentía al pensar en sus hipnotizantes ojos verde esmeralda rodeados de oscuras pestañas. Era la primera vez que me paraba a pensar en Jake físicamente y la verdad es que me sorprendí de no haberlo hecho antes. Su pelo era negro como el carbón y al ser corto lo solía llevar engominado hacía arriba. Su piel tostada resaltaba el color de sus ojos. Era bastante delgado, pero aún así se notaban horas de gimnasio. Me gustaba, había algo en el que me recordaba a mí y no sabía lo que era. Estaba confundida así que decidí pedir ayuda a Sally, a la cual encontré escuchando música en su habitación.
- ¡Hey! ¿Qué escuchas?
- Hola Nai. Pues Within Temptation*, como siempre
- Mmm... necesito tu ayuda
- Cuéntame
- ¿Te acuerdas del humano, Jake, con el que quedo ahora mucho y que tu decías que si le llamaba por su nombre era que me importaba?
- Sí, sigue
- Tenías razón. Creo que me gusta pero estoy muy confundida porque es un simple humano. Ayer nos besamos y me pidió salir pero con todo lo que está pasando no se que hacer
- Mira Nahiara, ningún elfo en la historia ha estado nunca con un humano pero, ¿por qué no cambiar eso? Si te gusta, tú serás la primera. A mí me parecen seres inferiores y sería incapaz de enamorarme de alguno de ellos, pero si tú has encontrado algo especial en Jake creo que deberías intentarlo. Y no te preocupes por Ángel, sé que era muy amigo nuestro, pero recuerda que siempre estaba feliz y riendo, y estoy segura de que le encantaría que nosotros también lo estuviésemos.
- Supongo que tienes razón pero es que me resulta egoísta ser feliz cuando se que Ángel no podrá serlo nunca más.
- Precisamente por eso tienes que ser más feliz que nunca. Se feliz por él, vive por él, ya que él no puede. Hazle sentir orgulloso de todas las veces que te hizo sonreír y convierte esta en una más
- Está bien. Muchísimas gracias Sally, de verdad.
- ¿Me le presentarás?
- ¿A Jake? Claro – reí – Cuando quieras
Y entre risas pasamos la tarde, como las grandes amigas que éramos.
*.

sábado, 21 de julio de 2012

20. Un sueño


(Narra Nahiara)
Me encuentro en medio de un bosque. Es de noche pero eso no supone un problema para mí, veo en la oscuridad. Algo se mueve a mi alrededor. Reparo en una figura muy lejana que me observa. Al estar tan lejos no distingo con claridad su silueta, pero me observa, lo noto. En ese momento veo a Xarlot entre la espesura y corro hacia ella. Pero no consigo alcanzarla, pues antes de llegar de mi alrededor salen seis vampiros que me sujetan y empiezan a morderme. Todo se vuelve negro. Me despierto.

- Buenos días princesa
- Buenos días Jake – Respondí bostezando mientras me incorporaba – He tenido un sueño muy raro ¿Llevas mucho despierto?
- Bastante, pero no importa, me gusta verte dormir
- Respecto anoche...
- Mira Nai, me gustas mucho ¿vale? Y si te soy sincero el beso de ayer fue el mejor de mi vida. Siento decirte todo esto tan deprisa pero se que si no lo hago así no tendré valor suficiente para decírtelo. Así que, ¿quieres salir conmigo? No es un capricho, de verdad que me gustas mucho.
- Es que... bueno, no me esperaba ese beso ni esta confesión de amor repentina tampoco. Estos días he tenido muchos problemas y estoy confusa. No puedo responder ahora mismo a tu pregunta. Lo comprendes, ¿no?
- Te entiendo... Hacemos una cosa: Este miércoles es mi cumpleaños y pensaba celebrarlo dando una fiesta en casa de un amigo. La casa es muy grande y como sus padres están de viaje, me deja hacer la fiesta allí como regalo. Iba a invitarte de todas maneras pero, ya que estamos, podrías darme allí tu respuesta. ¿Qué te parece?
- Por mi bien, pero no te hagas ilusiones. Aún no se si la respuesta será sí o no y si es un no, no quiero estropearte el cumpleaños.
- Sé que no lo harás. Aunque no lo sepas, te gusto – Bromeó.
- Serás creído – Dije a carcajadas.
- Pues eso, el miércoles a las 7 en mi casa, yo te llevo
- De acuerdo, pero mi respuesta te la daré al final de la tarde
- Me parece bien
- Así que... ya 18 ¿eh? Ya podrás llevar legalmente tu moto – reí.
- Tengo el carné hace un año “legalmente” – sonrió – Esto de que tu padre sea un importante abogado tienen sus ventajas ¿sabes?
Los dos nos reímos y seguimos hablando sobre el trabajo de su padre, sobre los grandes criminales, sobre como robaríamos nosotros un banco y sobre alguna que otra tontería más. Entre nosotros nunca se acababan los temas de conversación, siempre encontrábamos algo divertido que contar.
- Debería irme a casa
- Sí, creo que yo también me voy. ¿Te llevo?
- Sabes que no – Sonreí.
- Cierto, nunca me dejas acompañarte a casa
- Bueno, hasta el miércoles
- Sí. Y no vuelvas a desaparecer
- Ten por seguro que no lo haré
Y así nos fuimos, cada uno por donde había venido, solo que esta vez llevábamos un nuevo sabor en los labios, el sabor de un beso de despedida.

sábado, 14 de julio de 2012

19. El primer beso


(Narra Jake)
Era el tercer sábado que no veía a Nahiara. En esos 21 días que llevaba sin verla había acudido todas y cada una de las noches al mirador por si algún día la encontraba allí. Había tenido mucho tiempo para pensarlo y, a medida que pasan los días, me iba enamorando cada vez más. Quería contárselo, decirla lo que sentía por ella, saber porque se había esfumado sin ningún aviso.
Sin perder la esperanza de que volvería, aquella noche volví al mirador, como siempre, con la pequeña excepción de que esta vez si que hallé lo que buscaba.

(Narra Nahiara)
Mirando al cielo y escuchando musícame encontraba yo cuando oí el sonido de una moto acercándose. Como era de esperar, en dos minutos pareció Jake entre las sombras.
- Sabría que vendrías
- Llevo haciéndolo cada día desde que te marchaste, con la esperanza de que volvieras
- Siento haber desaparecido
Y lo sentía de verdad. Él no parecía enfadado, más bien aliviado de volverme a ver. Se sentó a mi lado y yo comencé:
- Un amigo tuvo un accidente y... – Se me quebró la voz
- No tienes por que contármelo si no quieres. Con saber que no te has ido para siempre me basta – sonrió.
La música seguía sonando desde los altavoces del móvil pero parecía que ninguno la escuchaba. Se había creado un gran silencio entre los dos, pero no era incomodo. Era uno de estos silencios en que las palabras sobran. Yo siempre había sido muy individualista y pocas veces me hacía falta el cariño de los demás, por eso no podía creer lo que estaba a punto de decir.
- Jake...
- ¿Si?
- ¿Me das ... me das un abrazo?
Jake me abrazó con ternura y cariño. Era lo que necesitaba. No quería separarme de él por lo que me acurruqué a su lado con la cabeza sobre su hombro y nos quedamos así, juntos, sin palabras, viendo pasar el tiempo. Pero mis pensamientos volvieron a parar en Ángel y en todo lo ocurrido en los últimos días y mis ojos se llenaron de lágrimas.
- Nai... – Dijo mientras me levantaba suavemente la barbilla para obligarme a mirarle a los ojos – por nada del mundo escondas tu maravillosa sonrisa.
Sonreí. Nuestras bocas se acercaron muy lentamente y, cuando cerramos los ojos, nuestros labios chocaron en un lento y apasionado beso. Lleno de amistad, de ternura, de amor, de cariño, de todas las cosas que nos queríamos decir y no podíamos, de alegría de estar el uno con el otro, de dulzura. Y así, mientras sonaba una canción de sum 41* que ambos conocíamos, nos perdimos en ese maravilloso beso.

(Narra Jake)
Conmigo, así se llamaba la canción que sonaba mientras recibía el mejor beso de mi vida. Conmigo si, conmigo quería que se quedara Nahiara toda la vida. Juntos, los dos, sintiendo ese cosquilleo que me recorría el cuerpo cada vez que pensaba en ella.
Para mi desgracia nuestro maravilloso beso acabó y poco a poco, sin estropear el momento con palabras, nos quedamos dormidos, abrazados, sintiendo la reconfortante presencia del otro cerca, con el único sonido de fondo de nuestra respiración.


*.

jueves, 12 de julio de 2012

18. Ausente


(Narra Nahiara)
Habían pasado dos semanas desde la muerte de mis amigos y yo seguía vagando como un alma en pena por los pasillos de la escuela. El ambientes siempre estaba tenso, todos estábamos tristes por la pérdida y a la vez preocupados, pues ya sólo quedábamos diez alumnos y uno de ellos estaba desaparecido. Nos estábamos extinguiendo muy rápido.
En esas dos semanas no había dejado de echarme la culpa por lo sucedido ni un solo instante. Sally me daba ánimos con palabras de consuelo:
- No es culpa tuya
- ¡No tenía que haberle soltado! Además, fue por mí por lo que os desviasteis en el bosque, por eso llegamos tarde – la contestaba entre gritos y sollozos.
- ¡Si no le hubieses soltado ahora estaríais muertos los dos! ¿No te das cuenta? Yo lancé el remolino de agua. En todo caso la culpa sería mía, no tuya. Tú solo intentabas salvarle. Y en cuando a lo sucedido en el bosque... lo vi en tu mirada Nai, hay una razón de peso por la que fuiste a matar a ese lobo y aunque no sepa cual es, se que era importe para ti. Tú no sabías que iba a pasar todo esto.
Pero aún así pensaba que Ángel y Air estaban muertos por mi culpa. Con mis acciones había conseguido que muriesen y había perdido de nuevo a Xarlot, quizá esta vez para siempre.
Uno de esos días quedé con Lucas. Hacía mucho que no le veía a causa de su dificultosa carrera, la cual le exigía un gran esfuerzo y largas horas de estudio. Hablamos poco, pues nos habíamos distanciado y no encontrábamos tema de conversación. Además, yo estaba perdida en un mundo lleno de remordimiento al cual Lucas no podía acceder. Él nunca había experimentado la muerte de un ser querido y nunca llegaría a comprender lo que significaba perder a dos elfos para nuestra evolución. No fue una buena tarde para ninguno pues ambos sabíamos que nuestra amistad se había estancado.
Sin embargo, al que si tenía ganas de ver era a Jake. Aún no había hablado con él porque, aparte de que seguía estando ausente perdida en mis pensamientos, tenía miedo a verle y querer contárselo todo, desahogarme con él y sentir como me daba ánimos. Quería hablar con él, solo con él, porque tenía la sensación de que me comprendía, de que él también había perdido a un ser querido alguna vez (aunque yo no lo supiera) y de que su consuelo sería el único capaz de animarme. Pero no podía. No podía contarle que soy un elfo y que estoy ausente porque un vampiro ha matado a mi amigo que, para variar, también era elfo.Aunque me saltara las reglas y se lo contara me tomaría por loca. De todas maneras merecía una explicación. Había desaparecido sin decirle nada y estaría preocupado. No podía contarle la verdad y tampoco me gustaba mentirle, pero tenía que hablar con él porque en esos momentos era al único que consideraba mi amigo y no podía permitirme perderle. Por eso, decidí maquillar los hechos e ir en busca del consuelo que tanta falta me hacía.

domingo, 8 de julio de 2012

17. Me gusta


(Narra Jake)
Llegué a mi casa absorto en mis pensamientos. Nadie me preguntó donde había estado pues no era la primera vez que llegaba tarde a casa, al fin y al cabo, apenas faltaba un mes para cumplir mi mayoría de edad.
No dejaba de darle vueltas a lo ocurrido aquella tarde. Recordaba la discusión con mi hermano, el haberme perdido en el bosque, pero, ¿y luego? ¿qué había sucedido luego? Estaba confuso y me costaba imaginar lo que había imaginado mientras estaba incosciente y lo que realmente había sucedido.
- Es un sueño Jake, solo un sueño. Yo solo existo porque me has creado tu en tu imaginación – me había dicho la voz de Nahiara.
¿Lo habría soñado? No recordaba haber visto a Nai ese día, solo recordaba haber visto a esos maravillosos seres pero, de vuelta a la misma pregunta: ¿eran reales? Entonces recordé a aquella criatura que me tenía fascinado. La imaginé susurrándome esas palabras al oído con la voz de mi amiga y la verdad, ahora que las comparaba notaba una cierta familiaridad entre ellas.
Físicamente apenas se parecían pues el magnífico ser al que yo admiraba tenía una alta estatura y un cuerpo perfecto. Su pelo negro brillante en el que me había fijado detenidamente era completamente liso y le caía suavemente hasta llegar a la cintura y, sus labios, aunque de un tono más oscuro de lo normal, eran grandes y llamaban mi atención invitándome a besarlos desenfrenadamente.
Nai era de estatura media y aún así seguía sacándole una cabeza. Era delgada, pero sus curvas no estaban muy pronunciadas y su pelo castaño le llegaba ondulando hasta mitad de la espalda. Sus ojos eran de color ambarino y sus pequeños labios al arquearse dejaban al descubierto su preciosa sonrisa.
Sí, eran muy distintas una de otra pero sin embargo había dos cosas que las unía irremediablemente. La primera, su olor dulce acaramelado que no podía quitarme de la cabeza, y la segunda, su forma de mirar. Solo había podido observar los negros ojos de mi princesa oscura (así la había decidido llamar hasta averiguar su nombre) en una ocasión en comparación con las millones de veces que Nai y yo habíamos intercambiado miradas de complicidad en nuestras tardes de sábado. Pero las dos tenían esa expresión de dureza y ese brillo de nostalgia y esperanza en los ojos.
En ese momento me formulé una pregunta que me dejo desconcertado ¿y si en realidad no eran dos, sino única persona? ¿Y si mi princesa oscura era solo un producto de mi imaginación que había unido a Nai porque Nai me gustaba? Entonces, ¿estaba enamorado de mi mejor amiga y por eso me la imaginaba tan perfecta?
Después de darle muchas vueltas y de convencerme a mi mismo de que no me había vuelto loco, creí haber resuelto el misterio. Nai me gustaba, y mucho. Me hacía gracia cuando se ponía borde y me hacía sonreír con casi todos sus comentarios. Ahora que lo pensaba, me estaba dando cuenta de que me gustaba desde el día en que la conocí. Siempre me costaba reconocer este tipo de cosas y en esta ocasión no había excepciones, supongo que por eso había creado en mi imaginación un ser perfecto que me recordaba a ella y solo le había visto en dos ocasiones, en la que una estaba borracho y en otra, dormido. Mi imaginación la creó antes de que yo conociera a Nahiara así que supongo me habría cruzado con ella y desde ese momento me había llamado atención. Esta conclusión a la que había llegado después de tanto pensar no sonaba nada creíble pero, hasta el momento, no tenía nada mejor a lo que aferrarme y esto era lo más lógico que había podido encontrar. Lo único que tenía claro en esos momentos es que me había enamorado de mi mejor amiga y que tenía que averiguar si ella tenía el más mínimo interés por mí.

sábado, 7 de julio de 2012

16. Rescate


(Narra Nahiara)
Seguí el rastro de mis amigos, a los cuales no me costó localizar pues no me llevaban mucha ventaja. Sin embargo me enfurecí al encontrarlos ya que caí en la cuenta de que, desde el pequeño incidente con Jake, se habían desviado del trayecto y posiblemente no llegaríamos a tiempo. Volví a encabezar el grupo sin decir nada torciendo ligeramente hacia el camino correcto y acelerando el paso. Sé que por mi expresión intuían que pasaba algo malo, pero no podía explicárselo, no en ese momento, debíamos de darnos prisa por el bien de Ángel y de Air.
Cuando llegamos, mis temores fueron confirmados. Habíamos llegado tarde y aquel era un caos incontrolable. Los vampiros nos estaban esperando, y eso nos pilló desprevenidos y nos desconcertó. Dos de esos demonios me atacaron a la vez. Saqué la espada con la mano derecha mientras con la izquierda lanzaba un conjuro de oscuridad, el cual consiguió eliminar a uno de mis contrincantes de un solo golpe. Mi otro adversario no perdió el tiempo y me atacó con otra espada. Las dos chocaron varias veces antes de mi último golpe, un giro completo con el que lo despisté y aproveché para darle muerte. Todo a mi alrededor era un desastre: árboles en llamas, compañeros heridos... Estábamos en desventaja, pues nosotros contando con los profesores éramos catorce, mientras que ellos eran al menos cincuenta.
- ¡Xarlot! – pensé.Tenía que encontrarla e iniciar una retirada o muchos de los nuestros morirían.
Corrí hacia el castillo, el cual estaba abierto a causa de la gran batalla. Acabé con la vida de unos cuantos íncubos antes de llegar a la escalera principal. Al llegar arriba encontré a Ángel tumbado al fondo de un largo y estrecho pasillo. Corrí hacia él y en un abrir y cerrar de ojos liquidé al vampiro que le estaba quitando la vida poco a poco, absorbiendo cada gota de su preciada sangre.
- ¡Ángel1! ¿Estás bien? ¡Tengo que sacarte de aquí! ¿Dónde están Air y Xarlot?
- Es demasiado tarde Nai – Respondió con la mirada perdida – Xarlot no está aquí, se la han llevado, será imposible rescatarla. Y Air...- Se le quebró la voz y me miro directamente a los ojos – ha muerto.
Apenas podía reaccionar, su noticia sobre la muerte de Air me había aturdido.
- Vamos, tenemos que salir de aquí. Si Xarlot no está no tenemos ningún motivo para quedarnos – Le dije mientras intentaba levantarlo.
Al hacerlo mi amigo se mareo y perdió el conocimiento lo cual me dificultaba más ponerle a salvo. Cada vez que un vampiro se acercaba suponía dejar su cuerpo inerte en el suelo para poder luchar, arriesgándome así a dejarle sin protección.
Conseguimos salir del castillo y localicé a una de mis profesoras. Solo tenía que transmitirle la información que me había proporcionado Ángel para que iniciaramos la retirada, pero en ese momento oí un: - ¡Cuidado! – procedente de la voz de Sally. Esquivé el torrente de agua que Sally había lanzado contra uno de los íncubos pero para hacerlo tuve que soltar a Ángel, que no tuvo tanta suerte y fue arrastrado por el agua hasta estar fuera de mi alcance. Entonces vi como uno de aquellos despreciables seres le sujetaba para mas tarde atravesar su cuerpo con la misma espada que segundos antes pendía del cinturón de mi amigo. Le había matado. La furia me invadió por dentro y sin pensarlo dos veces lancé una de mis dagas en dirección al asesino, y esta le acertó entre los ojos en cuestión de segundos.
- ¡¿Qué ha pasado?!
Era mi profesora. Estaba tan desconcertada por los últimos sucesos que no me había percatado de su presencia. Gran descuido por mi parte dada la situación. Mis lágrimas ya florecían en mis ojos pero con expresión de dureza en el rostro conseguí responder:
- Ángel y Air han muerto. Hemos llegado tarde y a Xarlot la han transladado a otro lugar.
- Dios mío...
Cuando acabó de pronunciar estas palabras envió a todos un “Retirada” por telepatía (ella era la única capaz de hacerlo) y pronto todos desaparecimos de vuelta a casa.

sábado, 9 de junio de 2012

15. Ella de nuevo


(Narra Jake)
Perdido sí, así me encontraba yo a media noche entre millones de árboles todos iguales.
Aquel era el primer sábado en dos meses en el que no iba a ver a mi amiga Nai. Me había dicho que tenía que hacer algo importante pero como no me había contado el que, no podía dejar de imaginarme que estaría haciendo. Ese día me propuse ir al bosque con mi hermano ya que como nos habíamos distanciado bastante en los últimos meses no estaría nada mal un día junto a él haciendo un pequeño picnik en el bosque.
Nos levantamos temprano, a eso de las 7 de la mañana, y nos encaminamos hacia el pequeño lago del bosque donde prepararíamos todo. Comimos hasta reventar. Teníamos tortilla, bocadillos, ensalada… Me estaba pareciendo un día muy entretenido, escuchando todo lo que mi hermano me contaba sobre sus últimas fiestas y amores pasajeros. Pero cuando se le acabaron las anécdotas me tocó el turno de hablar a mí, y a Mike no se le ocurrió nada mejor que preguntar:
- ¿Y tú qué? ¿Ya te has tirado a la piva por la que me has sustituido?
- Yo no te he sustituido solo que me cae bien y me gusta estar con ella.
- Sí – dijo irónico – no te jode. Venga tronco si te pasas la vida a su lado, no me digas que no te la has tirado.
Mi hermano empezaba a cabrearme. Nahiara era mi amiga y no me gustaba que estuviese hablando así de ella.
- Pues no mira, no soy como tú que se va a la cama con todas. Además solo quedo con ella los sábados, no siempre estamos juntos.
- No me extraña que no quiera nada contigo, pero ni ella ni ninguna porque nunca te comes un rosco.
- No vas a madurar nunca.
- Lo que tú digas hermanito, pero yo al menos disfruto.
- ¡Déjame en paz!
Estaba muy cabreado, así que empecé a caminar sin rumbo pensando en como podía tener un hermano tan diferente a mí. En realidad no solo mi hermano era opuesto a mí, sino también mis padres, lo que a menudo me hacía sentir un bicho raro. Muchas veces tenía la sensación de que nadie me entendía, y esta era una de ellas.
Cuando me quise dar cuenta ya no sabía donde estaba ni como volver a casa. La tarde se había estropeado y las nubes tapaban mis preciadas estrellas. Había avanzado durante horas y no tenía ni la menos idea de donde me encontraba. Continué sin rumbo hasta media noche, ya que en el fondo me gustaba estar perdido en esa intensa oscuridad. Oí un ruido y, aunque estaba asustado, decidí acercarme para descubrir de qué se trataba. Mi sorpresa fue inmensa cuando al apartar el matorral que me impedía observar al causante de aquellos susurros encontré frente a mí seres inigualables. Cada uno con un color de pelo y de ojos diferentes, colores vivos, intensos. Todos con sus orejas alargadas y su alta estatura. Y entonces la ví. Ella, con su pelo y ojos negros y sus labios oscuros. Ella, con su cuerpo perfecto e inigualable. Ella, la mujer que me había conquistado con solo mirarme. Salí de mi asombro y escuché:
- Está bien, pero no tardes o nos perderemos.
Un segundo después oí un ruido a mi espalda, pero antes de que pudiera girarme alguien me agarró por detrás impidiéndome verle, y una voz que conocía muy bien me susurró:
- Es un sueño Jake, solo un sueño. Yo solo existo porque me has creado tú en tú imaginación.
Me desperté 2 horas más tarde en el mismo sitio donde aquella hermosa criatura me había susurrado. El cielo se había despejado y ya no había ni una sola nube por lo que pude distinguir cada estrella con claridad. Gracias a ellas, sobre todo a mi preciada estrella polar, que me indicó el norte, a las 4 de la mañana conseguí salir del bosque.

sábado, 14 de abril de 2012

14. Segundo encuentro


(Narra Nahiara)
Por fin había llegado el día de la lucha. A pesar de los nervios, todos intentábamos realizar el último entrenamiento con tranquilidad. Partiríamos por la noche, lo que me daba mucha ventaja, ya que puedo ver en la oscuridad y camuflarme entre las sombras, pero la revuelta se llevaría a cabo al amanecer. Por esas mismas razones,  cuando salimos a media noche de la escuela camino del bosque donde se desarrollaría la batalla, era yo encabezaba el grupo. Todos mis sentidos estaban alerta en busca de algún peligro o amenaza que nos estuviera acechando. Todos sabíamos el plan, pero en el fondo temíamos que algo se nos olvidara a causa de los nervios. Este consistía en la infiltración de Ángel y una chica elfo del aire en el castillo de los vampiros, el cual habíamos descubierto un par de años atrás pero nunca habíamos tenido el valor de adentrarnos en él. Cuando estuvieran dentro, nos abrirían la puerta para que pudiéramos pasar (ya que no todos somos capaces de convertirnos en arena o aire y superar la altura del castillo gracias al viento.) Al abrirse la puerta la alarma sonaría, y al vernos, todos los vampiros saldrían al bosque en nuestra caza. Pero allí teníamos ventaja, pues todos podíamos hacer uso de nuestras cualidades. Yo podía despistarlos camuflándome entre las sombras de los árboles, Terra podía matarlos controlando las múltiples plantas, Brayan podía lanzarles bolas de fuego desde largas distancias que más tarde Sally apagaría para no crear una catástrofe.
Deduje que Ángel y la otra chica llamada Air estarían a punto de traspasar los muros del castillo, por lo que deberíamos darnos prisa, pues una vez allí no pasarían desapercibidos y tendrían que abrir la puerta en cuanto antes. Todos los demás debíamos estar  en el bosque para entonces, así que aceleré el paso. Pero algo me hizo salir de mis pensamientos y pararme en seco.
- ¿Qué sucede? – Preguntó Terra en un tono seco.
- Noto la presencia de algo, pero no consigo distinguir si es un humano o un ser mágico.
- Puede ser un vampiro.
- No, no es energía engra. Si es un ser mágico es uno de los nuestros.
- Eso es imposible, todos estamos aquí menos Ángel y Air.
Agudicé mi vista y le reconocí. Gracias a Dios solo yo era capaz de verle entre la espesura de la noche. ¿Qué hacía allí a estas horas?
- Oh, es solo un lobo, me han traicionado los nervios – Fingí para salvar el pellejo a mi amigo – Iré a darle muerte. Seguid, enseguida os alcanzo.
- No, iré yo. Tú eres la única que puede guiarnos con seguridad.- Dijo Brayan.
- Tú no podrás verlo y no podrás matarlo.
- Es solo lobo, ¿que más da no ver?
Debe ser que Sally se dió cuenta y vio la desesperación en mis ojos, porque intervino diciendo:
- Tiene razón Brayan, déjala ir a ella. Hoy no nos podemos permitir que acabe hiriéndote un animal.
- Está bien, pero no tardes o nos perderemos. –  Me dijo con tono de reproche.
Corrí hacia Jake todo lo deprisa que pude. Si descubrían que un humano nos había visto con nuestra apariencia normal, lo matarían, y en definitiva, Jake se había convertido en un gran amigo. Le cogí cariño, tal y como Sally me había advertido unas semanas atrás.
Estaba de espaldas a mí y no me vio venir. Le agarré del cuello evitando que se girara y me viera sin mi apariencia humana, le susurré unas palabras al oído y desaparecí entre la oscuridad todo lo rápido que pude, pues sabía que los demás ya estaban lo suficientemente lejos como para que nos siguiera. Además una operación peligrosa estaba en marcha y lo que menos deseaba era que mis amigos se perdieran, y con ellos las esperanzas de volver a ver con vida a la pequeña Xarlot.

lunes, 9 de abril de 2012

13. Mi amiga

(Narra Nahiara)
La tarde con Ángel estuvo bastante bien, aun que no hicimos nada interesante, pues nos dedicamos a dar vueltas por el jardín de la escuela. Como era de esperar solo fuimos nosotros dos, ya que según Brayan, Terra y Sally había cosas mucho más importantes que hacer. En el fondo sabía que tenían razón. Apenas quedaba un mes y medio para atacar y había mucho trabajo que realizar.
Ángel y yo hablamos de todo un poco. La verdad es que siempre he tenido la sensación de que le sustituí por Lucas. Al morir Stella * Ángel y yo cogimos muchísima confianza, pues él también había sido un gran amigo suyo. Comenzamos a contárnoslo todo y siempre estábamos juntos, pero él prefirió ir detrás de todas las humanas en busca de una noche divertida y me pareció mejor tener como amigo a Lucas. Supongo que por eso nos acabamos distanciando.
Lucas me dijo que esa semana tenía todos los examenes, de ahí el porque hacía semanas que no hablábamos. Le echaba de menos. No solemos pasar más de dos semanas sin hablar, además tenía cosas que contarle, como por ejemplo, que no podía dejar de pensar en el sábado.
- ¡Es un chico normal de 17 años! No merece la pena perder el tiempo pensando en él. – Me repetía a mi misma una y otra vez, pero siempre acababa sonriendo al recordar sus absurdos comentarios.
Jake... Me parecía interesante para ser un humano. Me hacía reír y tenía la sensación de que me comprendía. Me recordaba a Stella... Ella tenía una apariencia humana similar a la de él y se parecían bastante en la forma de ser. Quizá por eso Jake y yo nos llevábamos bien (a su manera), porque me recordaba a la persona que más había querido hasta entonces. La echaba tanto de menos... 
Y así llegó mi esperado día, y puntual como siempre me presenté en el mirador.

(Narra Jake)
Tenía muchísimas ganas de verla, y al descubrir su presencia no pude evitar darla un fuerte abrazo.
- ¿Qué haces? – Dijo volviendo a su tono de niña borde de los primeros días.
- Perdona, ha sido inconscientemente, te lo juro.
- Más te vale.
Aquella tarde la pasamos de nuevo entre risas, hablando de cosas sin sentido o de historias del pasado. Sí, una tarde más, sin nada nuevo de por medio.
- ¿Hasta el sábado que viene?
- Esta bien, pero no te acostumbres – Respondió sonriendo mientras me abrazaba y yo inspiraba su olor dulce y aterciopelado.
Y así fueron pasando los días, ella y yo, juntos cada sábado en aquel mirador inexistente para muchos.
Empecé a considerarla mi amiga, y la conté cosas que solo compartía con mi hermano. Nai me empezó a dar abrazos sin necesidad de que yo se los pidiera, aunque en la despedida yo siempre repetía aquella frase de: - ¿Y mi abrazo? - Y ella me respondía con un cariñoso: - Calla tonto -  Mientras me abrazaba. Me caía realmente bien. Me parecía curiosa, frágil y a la vez tan fuerte, con ese carácter que adquiría cuando algo la molestaba. Estaba seguro de que tenía algo especial, y estaba dispuesto a descubrir lo que era.




* Stella era mi mejor amiga, pero murió a manos de un vampiro hace ya mucho tiempo. Su historia la encontrareis más adelante.

jueves, 8 de marzo de 2012

12. Solo es un nombre


(Narra Nahiara)
Llegué a la escuela agotada. Había bastante camino desde el mirador, ya que estaba en la parte más alta de la ciudad y la E.F.K se encontraba en la otra punta de esta, aislada, para que nadie preguntase.
Al entrar me encontré a Sally leyendo en el salón.
- Hola
- Hey
- ¿Qué tal hoy con Lucas?
- No he estado con Lucas.
- ¿No? ¿Has estado sola entonces? Que planazo… - se rió- Para eso podrías haberte quedado. Hemos estado viendo una película, está muy bien, tienes que verla.
- Sally, no he estado sola. He quedado con un humano, pero no es Lucas.
- ¿Tú? ¿Quedar con un humano? Resulta extraño, ¿Por qué vas con él?
- No sé, al principio le aborrecía pero he estado hablando con él y bueno... me cae bien.
- Pero recuerda que es un humano, no puedes contarle nada, y menos ahora que estamos a punto de atacar.
- Solo le he contado todo a Lucas, y es porque en los 10 años que hace que le conozco nunca me ha fallado. Confío plenamente en él, pero eso no quiere decir que haga lo mismo con todos. Jake me cae bien, solo eso.
- ¿Jake? ¿Desde cuando llamas a los que no son de los nuestros por su nombre?
- Eso da igual.
- Allá tú, pero no me gusta la idea de que ya le llames por su nombre.
- Solo es un nombre.
- Sí, pero eres tú, y tú solo llamas por su nombre a la gente que te importa.
Viendo el panorama de nuestra discusión preferí dejar a un lado la cuestión de que no era un simple humano, sino el humano por el cual Xarlot estaba en manos de los vampiros. Decidí ocultárselo a todos, pues si no me ordenarían matarlo, además empezaba a cogerle cariño. Quizá Sally tenía razón y me importaba su amistad, pero no lo tenía claro, por lo que decidí guardar silencio.
- Piensa lo que quieras. Me voy a buscar a Terra.
- Esta en el jardín estudiando una no se que qué ha creado. Dice que son especiales, pero yo las veo unas flores normales y corrientes.
- Odio cuando se pone en plan sabelotodo. ¿Y Ángel?
- Arriba.
Subí a su habitación y entré sin llamar. La música que salía de sus cascos se oía desde la puerta. Como no, Daddy Yankee.*
- Ángel – Le llame mientras le zarandeaba.
- Oh, hola Nai, ¿qué tal?
- Bueno, ahí ando, ¿y tú?
- Yo bien. He quedado ahora con una tía que madre como está – dijo con sonrisa pícara.
- Seduces a las tías y luego las mandas a paseo, eres una mala persona…
- Ya bueno, pero son simples humanas, es divertido. Y aun que sabes que soy un capullo en el fondo me quieres.
- Va a ser eso – reí.
- ¿Quedamos mañana por la tarde? Y damos una vuelta que hace mucho que no tenemos una tarde interesante. Que se vengan estos si quieres.
- Por mí bien, pero no creo que Terra, Brayan y Sally quieran venir.
- Por intentarlo…
En ese momento llegó la chica a la que Ángel esperaba.
- Bueno, creo que mejor me voy.
- Hasta mañana princesa, y buenas noches – me contestó él.
Con una mirada cargada de odio clavada en la espalda por parte de la acompañante de mi amigo, salí del cuarto en dirección a mi habitación.
Pobre chica – pensé – mañana no recordará nada. Ángel le saca mucho partido a las plantas que le da Terra para borrar la memoria.
Aún sonriendo me metí en la cama y me quede profundamente dormida.

*

domingo, 4 de marzo de 2012

11. ¿Amigos?


(Narra Jake)
Al día siguiente me presenté puntual en el mirador. Ella ya estaba allí, con mi ropa en la mano, dispuesta a devolvérmela y a marcharse. Me llamaba la atención, pues no era como las demás chicas. Quería conocerla mejor, y ¿qué mejor que esa tarde para hacerlo? Mientras caminaba hacia ella fingí tropezarme y caí al suelo. Al verme, soltó la ropa y vino corriendo hacia mí.
- ¿Te has hecho daño?
- Creo que me he torcido un tobillo. No puedo caminar ni mucho menos coger la moto.
- Llama a tus padres y que vengan a buscarte.
- Están trabajando, les llamaré a las 10 que es cuando acaban. Hasta entonces me quedaré aquí, vete si quieres.
- No te voy a dejar tirado. No me caes bien, pero tampoco soy tan mala persona.
Nos sentamos en los bancos y comenzamos a charlar.

(Narra Nahiara)
- ¿Tienes hermanos?
- Sí, uno. Se llama Mike. ¿Y tú?
- Que va. Mis padres con una hija tienen bastante.
- ¿Tan mala eres?
- Ni te lo imaginas… y tú ¿qué? No pareces el típico niño bueno.
- No lo soy, pero tampoco soy de los peores. Aguanto a mis padres por que es lo que me toca, y bueno, mi hermano es un caso perdido.
- ¿Un caso perdido?
- Sí, un caso perdido. No tiene remedio. Es demasiado creído y mujeriego... pero bueno, se le quiere de todas formas.
No pude contener más la risa y empecé a reír a carcajadas.
- ¿Qué pasa? – Preguntó Jake
- Que te entiendo perfectamente. Tengo unos amigos que son más o menos así. Se llevarían bien – Volví a reírme de nuevo.
Me hacía gracia como había descrito Jake a su hermano, pues me recordaba a mi amiga Terra por lo de creída y a mi amigo Ángel por lo de mujeriego.
Así fue pasando la tarde. Hablamos de todo un poco, desde películas y aficiones hasta de sueños de la infancia. Imitamos a famosos e inventamos palabras de lo más extrañas. Nos reímos como locos y nos lo pasamos realmente bien.
- Son las once y media, ¿tú no ibas a llamar a tus padres?
- ¿Para que les iba a llamar?
- Para que vinieran a por ti ¿no?
- ¿Y porque iban a venir a por mí si puedo ir yo?
Comprendí que me había engañado y que su tobillo se encontraba perfectamente.
- ¡Idiota! ¡Me has mentido!
- Sí, pero reconoce que te lo has pasado bien.
- Lo cierto es que sí que ha merecido la pena.
- Me alegra oír eso. ¿Te llevo a casa?
- No tranquilo, voy yo sola. Pero gracias – Contesté sonriendo.
- ¿Quieres repetir esto otro día?
- No ha estado mal el plan de hoy, así que por mi vale, pero esta vez sin torceduras de tobillo ¿eh?
- Te lo prometo. ¿El sábado aquí?
- Claro.
Me dí la vuelta dispuesta a marcharme.
- ¿No vas a darme ni un abrazo? Mira que mi tobillo está muy mal y a lo mejor me muero.
- Cuentista…
Le dí un abrazo de despedida y con un “hasta el sábado” me alejé del mirador.

martes, 21 de febrero de 2012

10.La lluvia


(Narra Jake)
Al llegar a casa me dí cuenta de que había perdido el móvil. Supuse que se me había caído en el mirador y que nadie querría un móvil tan antiguo como el mío, por lo que decidí ir a buscarlo a la mañana siguiente. Y así lo hice. Nada más levantarme, me vestí, me monté en la moto y puse rumbo de nuevo a aquel maravilloso lugar, rezando porque el aparato aún funcionara, ya que comenzaba a chispear. Al llegar lo encontré en uno de los bancos donde había estado sentado la noche anterior. Funcionaba, aunque estaba un poco mojado. Me sorprendí al reconocer la silueta que yacía un poco más adelante. Era Nahiara, estaba dormida. Comenzaba a llover, por lo que me aventuré a despertarla.

(Narra Nahiara)
Me desperté empapada sobre la fría piedra del mirador. Mierda, me había quedado dormida.
- ¿Qué haces tú aquí? ¿Y por qué me despiertas?
- A lo primero, había perdido el móvil. Y a lo segundo, llueve y hace frío así que voy a llevarte a casa.
- ¡NO! Voy… voy yo sola.
La verdad es que estaba helada y tiritando, me moría de frío, pero no podía dejar que me llevase a la escuela o lo descubriría todo.
- Creo que lo has interpretado mal, no era una pregunta. Si lo prefieres vamos a la mía pero aquí sola no te dejo.
- Bien, pues a tu casa entonces.

(Narra Jake)
Subimos a la moto y en unos 15 minutos escasos estuvimos ante mi portal. Entramos en casa, no había nadie, algo muy normal en mi familia un domingo por la mañana. Pasamos a mi cuarto que, como siempre, estaba desordenado. La cama sin hacer, la ropa tirada por el suelo, los armarios abiertos de par en par…
- Disculpa el desorden, no esperaba visita – Dije recogiendo algunas prendas del suelo.
- No soy visita, eres tú el que ha decidido traerme. De todas formas no importa, yo soy igual – Me respondió con una sonrisa.
- Toma, una sudadera y un pantalón, cámbiate de ropa o acabarás resfriada.

(Narra Nahiara)
Me dejó sola en el cuarto para que pudiera ponerme la ropa que acababa de sacar del armario. Al acabar examiné las paredes de aquella habitación. Estaban llenas de posters de grupos, la mayoría no los conocía, pero algunos como System of a down, A7X* o Simple Plan, son unos de los que yo escucho. Me dí cuenta de que su ordenador estaba encendido y me puse a cotillear todas las carpetas de música que encontré.
- ¿Has termina…? – Preguntó Jake entrando por la puerta - ¡EH! ¿Qué haces? ¡No cotilles mi ordenador!
- Se siente. Tienes mucha música de Nach**, ¿te gusta?
- El rap no es mi estilo, pero sus canciones me encantan. ¿No te gusta?
- ¿Me vacilas? ¡Es mi cantante favorito!
Miré el reloj del ordenador. Ya era tarde, y había dejado de llover, por lo que dije:
- Tengo que irme
- ¿Te llevo?
- No, voy caminando – respondí mientras me dirigía hacia la puerta.
- ¿Dónde quedamos mañana por la tarde?
- ¿Perdona? Te recuerdo que no somos amigos.
- Llevas mi ropa – Me señaló.
- Oh, cierto. Pues mañana a las 5 en el mirador, pero te la devuelvo y me marcho ¿eh?
- Vale… Hasta mañana.
- Adiós.
Y me fui corriendo a la escuela.
*
**

domingo, 19 de febrero de 2012

9. El mirador


(Narra Nahiara)
Ya había pasado una semana desde el incidente de Xarlot, pero yo aun seguía comiéndome la cabeza en busca de un plan. La escuela estaba llena de actividad, ya que los profesores habían decidido atacar a los vampiros y todo el mundo se estaba preparando para ello. No dejaban de entrenar un solo instante y sus mentes solo pensaban en dar muerte a esos demonios. Yo sabía que eso no iba a funcionar, pues así solo conseguirían que mataran a Xarlot antes de que yo hubiese tomado una decisión, pero nadie me escuchaba.
Necesitaba relajarme y salir de aquel alboroto, así que opté por dirigirme a la parte más alta de la ciudad, el mirador. Era la primera vez que iba allí y al llegar me quedé impresionada. En el centro había una mesa en la que estaban dibujadas algunas constelaciones y a su alrededor, los bancos tenían la forma de los signos del zodiaco*. Más allá, se extendía una gran piedra desde la cual se podían apreciar las estrellas sin dificultad. Al ser un elfo de la noche, estas me fascinan, por lo que me dirigí hacía allí. Iba con mi apariencia humana, pues aunque no parecía haber nadie no sabía con quién me podía encontrar. La verdad es que yo me parezco bastante a los humanos, mucho más que mis compañeros, pero mis ojos y mis orejas me delatan, al igual que mi alta estatura, así que mejor prevenir que curar.
Cuando estaba a escasos metros de la piedra, me dí cuenta de la presencia de un joven de no más de 18 años que miraba tumbado boca arriba al cielo. Se giró para mirarme y lo reconocí. Era el dichoso humano de la fiesta.
- ¡Dios! ¿Otra vez tú? Por tu culpa mi amiga está en peligro.
- Perdona, ¿nos conocemos?
Caí en la cuenta de que en ese momento mi apariencia era la de un chica completamente normal, por lo que intenté calmarme.
- Ah no, lo siento, te había confundido con otro.
- Túmbate si quieres, hoy el cielo está precioso.
- Pensaba tumbarme de todas maneras.
- ¿Te gustan las estrellas?
- Me enamoran.
- Ya somos dos. Me llamo Jake, ¿y tú?
- ¿Y a ti que te importa?
- Es para saber como debo llamarte. Venga, solo es un nombre.
- Nahiara, Nai para los amigos.
- Esta bien Nai, y ¿qué haces por aquí? Eres la primera persona que encuentro en este mirador desde hace 3 años.
- Eso a ti ni te va ni te viene, y he dicho Nai para los amigos, no recuerdo que tu y yo lo seamos.
- ¿No te han dicho alguna vez que eres un poco borde?
- Si yo soy borde tú eres gilipollas.
- Ehh, tranquila, relájate – me dijo con una sonrisa burlona – Recuerda que yo no te he hecho nada.
- Si tú supieras… - Suspiré.
- ¿Qué?
- Que yo me meto con quién quiera, y si me quiero meter contigo pues lo hago. Tú me has llamado borde primero ¿no? Pues ya está.
Comenzó a reírse a carcajadas y al acabar me soltó:
- Me caes bien, tienes carácter.
- Pues tú a mi no, ¿Qué pena eh?
- Una pena enorme. Me tengo que ir, ya son las 12 y media.
- Lloraré tu ausencia – Le dije con ironía.
- Eso no lo dudo. He venido en moto, ¿te llevo a casa?
- Creo que soy mayorcita como para conocer el camino a MI casa.
- Pero es demasiado tarde como para que una chica como tu valla sola por ahí.
- Se cuidarme sola.
- Va, pero si te pasa algo luego no me digas que no te advertí. Hasta la próxima niña borde – Se despidió con un tono burlón.
- Espero que no halla próxima – Le grité mientras el se alejaba.

*

sábado, 18 de febrero de 2012

8. Obsesión


(Narra Jake)
Por fin volví a la realidad. Paula acababa de colgar y se dirigía hacia mí con una gran sonrisa en los labios. Me levanté.
- Buenas noticias – Me informó – Mi madre me deja quedarme a dormir a casa de Jessi, por lo que podré quedarme hasta tarde contigo.
- Yo es que creo que mejor me voy, me encuentro un poco mal.
Me encontraba perfectamente, pero necesitaba estar tranquilo para asimilar todo lo que había pasado.
- No te vallas – Me pidió – Todavía nos queda algo pendiente.
De nuevo intentó besarme, pero esta vez fui yo el que la interrumpió.
- Mira Paula, eres muy guapa y todo eso, pero no me gustas. Creo que me he pillado por otra persona, espero que lo entiendas.
- ¿Perdona? Yo le gusto a todo el mundo. Si no sabes apreciarme halla tú, pero no vas a encontrar a ninguna chica mejor que yo.
- Lo siento, pero es que resulta que ya la he encontrado.
Me di la vuelta y me fui a casa, dejando tras de mí el alboroto de los que aún disfrutaban de la noche.


La semana siguiente Paula no me dirigió la palabra ni una sola vez. Tampoco me importaba, pues con su enfado me estaba demostrando lo infantil y creída que era. Además estaba demasiado ocupado como para preocuparme por ella, ya que todo mi tiempo libre lo invertía en recordar a la misteriosa chica del sábado anterior.
Cuando pasó la semana y llegó el sábado de nuevo, mi obsesión por aquella joven era tan grande que ni si quiera la compañía de mi hermano conseguía sacarme de mi trance. ¿Cómo podía existir ser tan maravilloso en este mundo? No, no podía ser una persona normal. Era… diferente. Sus orejas y sus dedos eran demasiado alargados, y las pupilas de sus ojos eran más ovaladas de lo normal.
- Joder tío, no se que coño te pasó la semana pasada, pero estás raro – me dijo Mike.
- Estoy normal ¿vale? Déjame en paz anda, necesito pensar.
- ¿Lo ves? Mira tronco, somos hermanos, puedes contármelo, ¿es algo relacionado con… bueno, ya sabes?
- Dios Mike, contigo no se puede hablar de nada que no sea de sexo. Déjalo, son cosas mías, no lo entenderías.
- Oye, que conmigo se puede hablar de un montón de cosas. ¿Me lo vas a contar o no?
- ¡Qué no! Eres un pesado. Me voy, no tengo ganas de aguantarte.
- Cada día eres más borde tío. Adiós ¿eh?
- Adiós.
En el fondo, sabía que mi hermano no tenía la culpa de nada y que yo estaba descargando injustamente toda mi ira sobre él. Pero estaba angustiado por no encontrarla y me moría de ganas de volver a verla. Necesitaba relajarme, y, ¿qué mejor que el mirador para estar tranquilo? Aquel era un lugar mágico lleno de paz y tranquilidad al que acudía siempre que necesitaba estar solo, por lo que me encaminé hacia allí, con la esperanza de que esta vez nadie me molestara. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

7. Explicaciones


(Narra Nahiara)
Me dirigí a la escuela despacio, pensando únicamente en Xarlot. Ni si quiera me molesté en buscar a mis amigos, pues sabía que tampoco ellos me estarían esperando. Efectivamente, al llegar me encontré a Sally y a Brayan en el salón. Esta es una habitación amplia con cinco grandes sofás y una gran pantalla de cine. También hay 6 estanterías, llenas de libros bañados en polvo, y un enorme ventanal que ocupa 2 de las 4 paredes de la estancia.
- ¿Dónde están Ángel y Terra? ¿Están bien las pequeñas? – Pregunté alterada.
- Sí, tranquila, están las dos en sus respectivos cuartos. Brayan encontró a Ana en la cocina, rodeada de humanos, por lo que estaba fuera de peligro. Y Terra y yo encontramos a Berta en manos de un vampiro. Terra me dijo que pusiera a la niña a salvo, por lo que me la traje aquí y ella se quedó luchando. Todavía no ha llegado, estoy preocupada. Y bueno, conociendo a Ángel todavía seguirá siendo el alma de la fiesta. Por cierto, ¿dónde está Xarlot? ¿Está bien?
No pude más y rompí a llorar.
- Se la han llevado, no he podido hacer nada… Me siento tan tonta… Mi pequeña… ¿Por qué? ¿Por qué a ella?
Mis palabras no tenían sentido, pero estaba demasiado angustiada como para expresarme con claridad.
En ese momento llegó Terra, llena de arañazos y cortes, sujetando a Ángel con el brazo.
- Lo he matado, he matado al vampiro que le ha puesto las manos encima a Berta. Creo que me he dislocado el brazo izquierdo, pero ha merecido la pena. Le atravesé el ventrículo izquierdo del corazón con una de mis flechas y murió al instante. Otro íncubo me atacó por detrás, pero Ángel apareció a tiempo y entre los dos conseguimos derrotarlo. Bueno, yo, más que nada, porque él – dijo señalando a Ángel – va como una cuba, y más que derrotarlo lo ha asustado con sus gritos de poseso. Sigue borracho, así que mañana nos dirá como le fue en la fiesta. Nai, se nota que has llorado. ¿Qué ha pasado? – Me preguntó.
Conseguí calmarme y les expliqué paso a paso a mis amigos lo que había sucedido.
- Todo es culpa de ese estúpido humano. Si no me lo hubiese encontrado habría llegado a tiempo.
- ¿Crees que se acordará de ti?
- Terra, apestaba a alcohol desde lejos. Dudo mucho que mañana recuerde algo relacionado con hoy – La contesté.
- No culpes al pobre chico – Dijo Sally – El vampiro te estaba esperando y lo sabes. Si cambias tu vida por la de Xarlot, podrán hacer que anochezca más temprano y podrán convertirse en sombra para tener más facilidad al cazar. Si se hacen contigo estaremos acabados Nahiara, no podemos luchar contra las sombras.
Al día siguiente le dije a Ángel lo que había pasado, y él, en un intento vano por animarme, me contó todos los chistes y todas y cada una de las canciones con las que había entretenido a los humanos el día anterior. Yo apenas le escuchaba, pues mi mente vagaba desesperada en busca de una respuesta a la pregunta que me corrompía por dentro: ¿Ella, o yo?

martes, 14 de febrero de 2012

6. La fiesta


(Narra Jake)
Pasé toda la semana ansiando la llegada del sábado, al igual que mi hermano, al que su novia había dejado y estaba deseando pillar algo en la fiesta.
Por fin llegó el día tan esperado por los dos, y juntos nos dirigimos al instituto en busca de nuestras acompañantes. Estaban preciosas. Jessica llevaba una camiseta sin mangas y una minifalda demasiado corta. Paula llevaba un vestido ajustado de palabra de honor y unos zapatos de tacón que la permitían ser de mi estatura. Estaba guapísima. La chica era bastante mona y tenía buen cuerpo, pero no estaba seguro de que fuese mi estilo, pues parecía consentida y mimada.
De camino a la fiesta hablamos de todo un poco: gustos, aficciones… Nos parecíamos bastante, escuchábamos lo mismo, leíamos lo mismo… Era bastante maja, me empezaba a caer bien.
Al llegar, decidimos quedarnos en el salón, la parte más animada de la casa. La música estaba a todo volumen, y la gente, casi toda para mí desconocida, bailaba sin parar por la gran estancia. Una copa, dos, tres… ¿Era cosa mía o hacía más calor?
Un chico se subió a una mesa y empezó a bailar y a animar a la gente a que lo siguiera.
- Ya está el gilipollas de turno – Pensé.
Todos comenzaron a cantar a gritos la misma canción. Yo la conocía, pero no me sabía ni el título ni la letra, además me dolía la cabeza, por lo que le dije a Paula si quería ir conmigo a dar una vuelta por la parte de atrás del edificio.
Al salir, un chaval de no más de 15 años borracho a más no poder, se tropezó y me tiró encima un vaso lleno de vozka.Genial, llegaría a casa apastando a alcohol, la noche empezaba a no gustarme.
En el jardín no había prácticamente nadie, pues todos estaban dentro contando chistes con el chico de las canciones. Todos menos Pula y yo. Nos sentamos juntos, demasiado juntos diría yo, en una piedra escondida detrás de un seto, aislándonos del mundo. Comenzamos a hablar de Jessica y Mike.
- Seguro que acaban juntos – Me aseguró.
- Conozco a mi hermano. Acabaran juntos sí, pero en la cama, y al día siguiente si te he visto no me acuerdo. Lo siento por tu amiga.
- ¿Por Jessi? Tranquilo, ella es igual. La gusta ir de flor en flor.
Aunque había bebido, todavía pensaba con la suficiente claridad como para entender que Paula quería algo más que ser mi amiga, la pregunta es, ¿quería yo?
Se acercó a mí en un intento de besarme, pero el politono de su móvil la interrupmpió.
- ¿Sí? – Contestó – Oh, disculpa Jake, ahora vuelvo.
Se alejó para que no oyera su conversación y yo decidí aclarar mis ideas sobre mi nueva conquista. Mientras me dedicaba a ello oí un golpe seco y vi a una chica en el suelo a 3 metros de mí. Salí de detrás del seto y corrí a ayudarla.
- ¿Estás bien?
Levantó la cabeza y la miré. Era preciosa. Pelo negro, tan negro como sus brillantes ojos, los cuales me observaban inquietantes. Tenía las orejas alargadas y sus labios eran más oscuros de lo normal,no eran rojos, eran casi del mismo tono que su pelo.Tenía expresión decidida, pero a la vez se notaba su sorpresa ante aquel encuentro. Su olor era dulce, acaramelado, y su silueta era una escultura perfecta.

La chica se levantó y se fue en un par de segundos, dejándome maravillado con su belleza. Me quedé quieto unos minutos. Me había olvidado de Paula, de Mike, de la fiesta… me había olvidado de todo menos de ella.



jueves, 9 de febrero de 2012

5. Primer encuentro


(Narra Nahiara)
Era sábado, y como no tenia nada mejor que hacer, decidí intentar hablar con Xarlot, la cual todavía seguía cabreada conmigo por no haberla dejado ir a la fiesta. Xarlot es como mi hermana pequeña, la tengo mucho aprecio, y supongo que por eso aguanto todas sus rabietas infantiles. Me recuerda mucho a mí, pues muchas veces actuamos de manera similar. Ella es más alegre que yo, pero somos igual de sinceras y decididas.
Es un elfo del viento, de ahí a que sus labios sean grises y sus ojos cristalinos. Tiene el pelo blanco y siempre lo lleva recogido por dos largas trenzas que la llegan por debajo del pecho.
Entré en su cuarto, pero no había nadie. No me hicieron falta más explicaciones, pues la conocía demasiado bien como para saber que había acudido a la fiesta sin mi permiso.Para más exasperación, me di cuenta de que aparte de ella, faltaban sus dos compañeras, las cuales seguro que estaban con ella.
- ¡Chicos! – Grité – Xarlot y las demás han ido a la fiesta de una humana. Hoy hay luna llena, y van sin armas.
Sin más explicaciones Sally, Terra, Ángel, Brayan y yo nos dirigimos a la fiesta tan rápido como pudimos.
El chalet donde tenía lugar el gran espectáculo era enorme, y había muchísima más gente de la que pensábamos.
- Ángel – Dije – Entretén a los humanos para que nosotros encontremos a las crías antes. Brayan, tú ve en busca de Ana. Chicas, vosotras ir a por Berta. Yo me encargo de Xarlot.
Salí disparada para la parte de atrás de la casa, tenía un mal presentimiento.

Al llegar me convertí en sombra para no ser vista. Podría haber ido tranquilamente con mi apariencia humana, pero eso a los elfos nos debilita, y dado que no había prácticamente nadie en aquella parte del jardín, preferí ahorrar energía.
Oí un grito. Un grito de una voz que conocía muy bien. Era Xarlot, pero para llegar hasta ella debía pasar por una zona totalmente iluminada con mi apariencia elfíca, para no debilitarme. Como no había nadie, decidí arriesgarme e ir todo lo rápido posible a donde se encontraba mi amiga.
Empecé a correr, tan concentrada en la meta que no ví una piedra en el camino, y de la manera más tonta me caí al suelo.
- ¿Estás bien?
Levanté la cabeza y vi a un humano arrodillado junto a mí.
- Me ha visto – Pensé – Me ha visto siendo tal como soy, un elfo.
El joven al verme quedó perplejo. Reaccioné y recordé cual era mi misión, por lo que me levanté lo más rápido que pude y salí corriendo, dejando al pobre chico paralizado y con la boca abierta de la excitación ante el encuentro con tal bella criatura.
Por fin llegé al lugar del cual procedía el grito, y una lágrima calló por mi mejilla al ver a mi pequeña en manos de un vampiro.
- ¡Suéltala! - Ordené.
- ¿Y si no quiero?
- Te mataré.
- Hagamos un trato. Tu vida, por la suya.
- ¡Nai, no! ¡Vete, corre! Debí hacerte caso, lo siento – Dijo Xarlot con las pocas fuerzas que tenía.
- ¡Cállate, estúpida! – Respondió el íncubo.
- ¡Que la sueltes!
Diciendo esto, saque mi espada y me dispuse a matar a mi oponente, pero este chascó los demos y desapareció, llevándose consigo a Xarlot, mientras susurraba:
- Tómate tu tiempo para reconsiderar mi oferta. Te estaré esperando.

martes, 7 de febrero de 2012

4. La E.F.K


(Narra Nahiara)
Crucé junto a Lucas las puertas que llevaban hasta el jardín de la E.F.K. Él estaba impresionado, pues nunca había entrado en aquel lugar lleno de flores de todos los colores. Atravesamos la puerta de entrada de la escuela y nos quedamos en el hall. Esta estancia es bastante amplia, iluminada por 6 grandes ventanales con vistas al jardín. A la derecha, hay un pequeño pasillo que llega al salón, donde pasamos la mayor parte del tiempo mis amigos y yo. Y al fondo hay una escalera, la que, como bien expliqué a Lucas, conduce a los 12 dormitorios de los alumnos y a los de los 3 profesores. Estos son elfos que llevan más de 1.000 años en la Tierra, y son los que nos han enseñado todo lo que sabemos respecto a la lucha.

En ese momento llegaron junto a nosotros mis 4 mejores amigos de la escuela.
- Lucas, te presento a Brayan, Sally, Terra y Ángel. Chicos, este es Lucas, el humano en el que más confío, por no decir el único.
- Encantado - Les dijo Lucas a todos.
- A Sally ya la conocías, te la presenté en el instituto, aunque no creo que la reconozcas sin su apariencia humana.
- No, no la recuerdo – Respondió Lucas asombrado ante tales criaturas.

Sally es una de las mejores personas que conozco. Paciente, sincera… yo diría que incluso demasiado buena persona. Es un elfo del agua, y como no le gusta hacer daño, no lleva armas, sino un báculo con el que lanza sus hechizos más potentes. Es rubia, pero su pelo es pálido, al igual que su piel, y tiene destellos azulados. Sus ojos y labios son azules, y en su cuello lleva un colgante de un cristal con agua en su interior.

A diferencia de Sally, Terra es morena y tiene la piel mucho más oscura. En su cuello lleva una esmeralda tan verde como el color de sus ojos, y su pelo siempre está recogido por una larga trenza. Es un elfo de la naturaleza y su carácter lo demuestra, pues tiene demasiado ego y siempre cree saberlo todo.

Ángel y Brayan son prácticamente polos opuestos.
Brayan es más maduro y mucho más callado, aunque mejor así, porque cuando habla dice las cosas tal y como las piensa, y sus comentarios la mayoría de las veces duelen. Es un elfo del fuego, por eso sus ojos y su pelo son rojos. Su arma es una espada a la que él llama Blaze y de la que nunca se separa.

Sin embargo, Ángel es el típico guaperas chulito que no se calla ni debajo del agua, pero sus anécdotas animan a cualquiera y contagian su continua felicidad. Es rubio, y sus ojos son intensamente dorados. Siempre viste de tonos amarillos o anaranjados y tiene un arco que maneja mejor que nadie. Es un elfo del desierto, por eso lleva en el cuello un cristal con arena de Keternia en su interior, pues dice que pase lo que pase no quiere olvidar su procedencia.

Mientras Lucas hablaba con todos mis amigos, yo me acerque a Xarlot, una de las más pequeñas de la escuela.
- ¿Qué pasa, enana?
- Es que hay una fiesta el sábado en casa de una amiga humana… ¿Puedo ir?
- No, es una humana, y habrá demasiada gente. Además hay luna llena y es cuando salen a cazar todos los vampiros, ¿recuerdas?
- ¡Pero no es justo! ¡Déjame ir!
- No, lo siento. Aún eres demasiado pequeña.
Se cabreó, y sin venir a cuento se fue de la estancia dando un fuerte portazo.