domingo, 22 de julio de 2012

21. Se feliz por él


(Narra Nahiara)
En cuanto llegué a la escuela me encerré en mi cuarto. Tenía mucho en que pensar. Había muchas razones por las que no podía decir que sí a Jake. Principalmente, con todo lo que estaba pasando en la escuela no podía distraerme con un novio. Ahora que lo pensaba, las dos  veces que había perdido a Xarlot habían sido por culpa de un encuentro con él. Sally me había dicho una vez:
- Lo vi en tu mirada Nai, hay una razón de peso por la que te fuiste y aunque no sepa cual es, se que es importante para ti
Importante para mí... ¿De verdad le quería tanto como para haber perdido a Xarlot por él? ¿De verdad había merecido la pena salvarle en el bosque a cambio de la muerte de Ángel y Air? Estaba claro que le quería como amigo pero era un humano, un simple humano, y yo había sacrificado prácticamente a tres elfos por él, sabiendo las consecuencias que tendría.
Por otro lado, el beso más bonito que había recibido nunca había sido el de la pasada noche. Aún recordaba el sabor de sus labios. Y su mirada, su dulce forma de mirar que a mí siempre me había pasado inadvertida hasta ese momento. Ese cosquilleo que sentía al pensar en sus hipnotizantes ojos verde esmeralda rodeados de oscuras pestañas. Era la primera vez que me paraba a pensar en Jake físicamente y la verdad es que me sorprendí de no haberlo hecho antes. Su pelo era negro como el carbón y al ser corto lo solía llevar engominado hacía arriba. Su piel tostada resaltaba el color de sus ojos. Era bastante delgado, pero aún así se notaban horas de gimnasio. Me gustaba, había algo en el que me recordaba a mí y no sabía lo que era. Estaba confundida así que decidí pedir ayuda a Sally, a la cual encontré escuchando música en su habitación.
- ¡Hey! ¿Qué escuchas?
- Hola Nai. Pues Within Temptation*, como siempre
- Mmm... necesito tu ayuda
- Cuéntame
- ¿Te acuerdas del humano, Jake, con el que quedo ahora mucho y que tu decías que si le llamaba por su nombre era que me importaba?
- Sí, sigue
- Tenías razón. Creo que me gusta pero estoy muy confundida porque es un simple humano. Ayer nos besamos y me pidió salir pero con todo lo que está pasando no se que hacer
- Mira Nahiara, ningún elfo en la historia ha estado nunca con un humano pero, ¿por qué no cambiar eso? Si te gusta, tú serás la primera. A mí me parecen seres inferiores y sería incapaz de enamorarme de alguno de ellos, pero si tú has encontrado algo especial en Jake creo que deberías intentarlo. Y no te preocupes por Ángel, sé que era muy amigo nuestro, pero recuerda que siempre estaba feliz y riendo, y estoy segura de que le encantaría que nosotros también lo estuviésemos.
- Supongo que tienes razón pero es que me resulta egoísta ser feliz cuando se que Ángel no podrá serlo nunca más.
- Precisamente por eso tienes que ser más feliz que nunca. Se feliz por él, vive por él, ya que él no puede. Hazle sentir orgulloso de todas las veces que te hizo sonreír y convierte esta en una más
- Está bien. Muchísimas gracias Sally, de verdad.
- ¿Me le presentarás?
- ¿A Jake? Claro – reí – Cuando quieras
Y entre risas pasamos la tarde, como las grandes amigas que éramos.
*.

sábado, 21 de julio de 2012

20. Un sueño


(Narra Nahiara)
Me encuentro en medio de un bosque. Es de noche pero eso no supone un problema para mí, veo en la oscuridad. Algo se mueve a mi alrededor. Reparo en una figura muy lejana que me observa. Al estar tan lejos no distingo con claridad su silueta, pero me observa, lo noto. En ese momento veo a Xarlot entre la espesura y corro hacia ella. Pero no consigo alcanzarla, pues antes de llegar de mi alrededor salen seis vampiros que me sujetan y empiezan a morderme. Todo se vuelve negro. Me despierto.

- Buenos días princesa
- Buenos días Jake – Respondí bostezando mientras me incorporaba – He tenido un sueño muy raro ¿Llevas mucho despierto?
- Bastante, pero no importa, me gusta verte dormir
- Respecto anoche...
- Mira Nai, me gustas mucho ¿vale? Y si te soy sincero el beso de ayer fue el mejor de mi vida. Siento decirte todo esto tan deprisa pero se que si no lo hago así no tendré valor suficiente para decírtelo. Así que, ¿quieres salir conmigo? No es un capricho, de verdad que me gustas mucho.
- Es que... bueno, no me esperaba ese beso ni esta confesión de amor repentina tampoco. Estos días he tenido muchos problemas y estoy confusa. No puedo responder ahora mismo a tu pregunta. Lo comprendes, ¿no?
- Te entiendo... Hacemos una cosa: Este miércoles es mi cumpleaños y pensaba celebrarlo dando una fiesta en casa de un amigo. La casa es muy grande y como sus padres están de viaje, me deja hacer la fiesta allí como regalo. Iba a invitarte de todas maneras pero, ya que estamos, podrías darme allí tu respuesta. ¿Qué te parece?
- Por mi bien, pero no te hagas ilusiones. Aún no se si la respuesta será sí o no y si es un no, no quiero estropearte el cumpleaños.
- Sé que no lo harás. Aunque no lo sepas, te gusto – Bromeó.
- Serás creído – Dije a carcajadas.
- Pues eso, el miércoles a las 7 en mi casa, yo te llevo
- De acuerdo, pero mi respuesta te la daré al final de la tarde
- Me parece bien
- Así que... ya 18 ¿eh? Ya podrás llevar legalmente tu moto – reí.
- Tengo el carné hace un año “legalmente” – sonrió – Esto de que tu padre sea un importante abogado tienen sus ventajas ¿sabes?
Los dos nos reímos y seguimos hablando sobre el trabajo de su padre, sobre los grandes criminales, sobre como robaríamos nosotros un banco y sobre alguna que otra tontería más. Entre nosotros nunca se acababan los temas de conversación, siempre encontrábamos algo divertido que contar.
- Debería irme a casa
- Sí, creo que yo también me voy. ¿Te llevo?
- Sabes que no – Sonreí.
- Cierto, nunca me dejas acompañarte a casa
- Bueno, hasta el miércoles
- Sí. Y no vuelvas a desaparecer
- Ten por seguro que no lo haré
Y así nos fuimos, cada uno por donde había venido, solo que esta vez llevábamos un nuevo sabor en los labios, el sabor de un beso de despedida.

sábado, 14 de julio de 2012

19. El primer beso


(Narra Jake)
Era el tercer sábado que no veía a Nahiara. En esos 21 días que llevaba sin verla había acudido todas y cada una de las noches al mirador por si algún día la encontraba allí. Había tenido mucho tiempo para pensarlo y, a medida que pasan los días, me iba enamorando cada vez más. Quería contárselo, decirla lo que sentía por ella, saber porque se había esfumado sin ningún aviso.
Sin perder la esperanza de que volvería, aquella noche volví al mirador, como siempre, con la pequeña excepción de que esta vez si que hallé lo que buscaba.

(Narra Nahiara)
Mirando al cielo y escuchando musícame encontraba yo cuando oí el sonido de una moto acercándose. Como era de esperar, en dos minutos pareció Jake entre las sombras.
- Sabría que vendrías
- Llevo haciéndolo cada día desde que te marchaste, con la esperanza de que volvieras
- Siento haber desaparecido
Y lo sentía de verdad. Él no parecía enfadado, más bien aliviado de volverme a ver. Se sentó a mi lado y yo comencé:
- Un amigo tuvo un accidente y... – Se me quebró la voz
- No tienes por que contármelo si no quieres. Con saber que no te has ido para siempre me basta – sonrió.
La música seguía sonando desde los altavoces del móvil pero parecía que ninguno la escuchaba. Se había creado un gran silencio entre los dos, pero no era incomodo. Era uno de estos silencios en que las palabras sobran. Yo siempre había sido muy individualista y pocas veces me hacía falta el cariño de los demás, por eso no podía creer lo que estaba a punto de decir.
- Jake...
- ¿Si?
- ¿Me das ... me das un abrazo?
Jake me abrazó con ternura y cariño. Era lo que necesitaba. No quería separarme de él por lo que me acurruqué a su lado con la cabeza sobre su hombro y nos quedamos así, juntos, sin palabras, viendo pasar el tiempo. Pero mis pensamientos volvieron a parar en Ángel y en todo lo ocurrido en los últimos días y mis ojos se llenaron de lágrimas.
- Nai... – Dijo mientras me levantaba suavemente la barbilla para obligarme a mirarle a los ojos – por nada del mundo escondas tu maravillosa sonrisa.
Sonreí. Nuestras bocas se acercaron muy lentamente y, cuando cerramos los ojos, nuestros labios chocaron en un lento y apasionado beso. Lleno de amistad, de ternura, de amor, de cariño, de todas las cosas que nos queríamos decir y no podíamos, de alegría de estar el uno con el otro, de dulzura. Y así, mientras sonaba una canción de sum 41* que ambos conocíamos, nos perdimos en ese maravilloso beso.

(Narra Jake)
Conmigo, así se llamaba la canción que sonaba mientras recibía el mejor beso de mi vida. Conmigo si, conmigo quería que se quedara Nahiara toda la vida. Juntos, los dos, sintiendo ese cosquilleo que me recorría el cuerpo cada vez que pensaba en ella.
Para mi desgracia nuestro maravilloso beso acabó y poco a poco, sin estropear el momento con palabras, nos quedamos dormidos, abrazados, sintiendo la reconfortante presencia del otro cerca, con el único sonido de fondo de nuestra respiración.


*.

jueves, 12 de julio de 2012

18. Ausente


(Narra Nahiara)
Habían pasado dos semanas desde la muerte de mis amigos y yo seguía vagando como un alma en pena por los pasillos de la escuela. El ambientes siempre estaba tenso, todos estábamos tristes por la pérdida y a la vez preocupados, pues ya sólo quedábamos diez alumnos y uno de ellos estaba desaparecido. Nos estábamos extinguiendo muy rápido.
En esas dos semanas no había dejado de echarme la culpa por lo sucedido ni un solo instante. Sally me daba ánimos con palabras de consuelo:
- No es culpa tuya
- ¡No tenía que haberle soltado! Además, fue por mí por lo que os desviasteis en el bosque, por eso llegamos tarde – la contestaba entre gritos y sollozos.
- ¡Si no le hubieses soltado ahora estaríais muertos los dos! ¿No te das cuenta? Yo lancé el remolino de agua. En todo caso la culpa sería mía, no tuya. Tú solo intentabas salvarle. Y en cuando a lo sucedido en el bosque... lo vi en tu mirada Nai, hay una razón de peso por la que fuiste a matar a ese lobo y aunque no sepa cual es, se que era importe para ti. Tú no sabías que iba a pasar todo esto.
Pero aún así pensaba que Ángel y Air estaban muertos por mi culpa. Con mis acciones había conseguido que muriesen y había perdido de nuevo a Xarlot, quizá esta vez para siempre.
Uno de esos días quedé con Lucas. Hacía mucho que no le veía a causa de su dificultosa carrera, la cual le exigía un gran esfuerzo y largas horas de estudio. Hablamos poco, pues nos habíamos distanciado y no encontrábamos tema de conversación. Además, yo estaba perdida en un mundo lleno de remordimiento al cual Lucas no podía acceder. Él nunca había experimentado la muerte de un ser querido y nunca llegaría a comprender lo que significaba perder a dos elfos para nuestra evolución. No fue una buena tarde para ninguno pues ambos sabíamos que nuestra amistad se había estancado.
Sin embargo, al que si tenía ganas de ver era a Jake. Aún no había hablado con él porque, aparte de que seguía estando ausente perdida en mis pensamientos, tenía miedo a verle y querer contárselo todo, desahogarme con él y sentir como me daba ánimos. Quería hablar con él, solo con él, porque tenía la sensación de que me comprendía, de que él también había perdido a un ser querido alguna vez (aunque yo no lo supiera) y de que su consuelo sería el único capaz de animarme. Pero no podía. No podía contarle que soy un elfo y que estoy ausente porque un vampiro ha matado a mi amigo que, para variar, también era elfo.Aunque me saltara las reglas y se lo contara me tomaría por loca. De todas maneras merecía una explicación. Había desaparecido sin decirle nada y estaría preocupado. No podía contarle la verdad y tampoco me gustaba mentirle, pero tenía que hablar con él porque en esos momentos era al único que consideraba mi amigo y no podía permitirme perderle. Por eso, decidí maquillar los hechos e ir en busca del consuelo que tanta falta me hacía.

domingo, 8 de julio de 2012

17. Me gusta


(Narra Jake)
Llegué a mi casa absorto en mis pensamientos. Nadie me preguntó donde había estado pues no era la primera vez que llegaba tarde a casa, al fin y al cabo, apenas faltaba un mes para cumplir mi mayoría de edad.
No dejaba de darle vueltas a lo ocurrido aquella tarde. Recordaba la discusión con mi hermano, el haberme perdido en el bosque, pero, ¿y luego? ¿qué había sucedido luego? Estaba confuso y me costaba imaginar lo que había imaginado mientras estaba incosciente y lo que realmente había sucedido.
- Es un sueño Jake, solo un sueño. Yo solo existo porque me has creado tu en tu imaginación – me había dicho la voz de Nahiara.
¿Lo habría soñado? No recordaba haber visto a Nai ese día, solo recordaba haber visto a esos maravillosos seres pero, de vuelta a la misma pregunta: ¿eran reales? Entonces recordé a aquella criatura que me tenía fascinado. La imaginé susurrándome esas palabras al oído con la voz de mi amiga y la verdad, ahora que las comparaba notaba una cierta familiaridad entre ellas.
Físicamente apenas se parecían pues el magnífico ser al que yo admiraba tenía una alta estatura y un cuerpo perfecto. Su pelo negro brillante en el que me había fijado detenidamente era completamente liso y le caía suavemente hasta llegar a la cintura y, sus labios, aunque de un tono más oscuro de lo normal, eran grandes y llamaban mi atención invitándome a besarlos desenfrenadamente.
Nai era de estatura media y aún así seguía sacándole una cabeza. Era delgada, pero sus curvas no estaban muy pronunciadas y su pelo castaño le llegaba ondulando hasta mitad de la espalda. Sus ojos eran de color ambarino y sus pequeños labios al arquearse dejaban al descubierto su preciosa sonrisa.
Sí, eran muy distintas una de otra pero sin embargo había dos cosas que las unía irremediablemente. La primera, su olor dulce acaramelado que no podía quitarme de la cabeza, y la segunda, su forma de mirar. Solo había podido observar los negros ojos de mi princesa oscura (así la había decidido llamar hasta averiguar su nombre) en una ocasión en comparación con las millones de veces que Nai y yo habíamos intercambiado miradas de complicidad en nuestras tardes de sábado. Pero las dos tenían esa expresión de dureza y ese brillo de nostalgia y esperanza en los ojos.
En ese momento me formulé una pregunta que me dejo desconcertado ¿y si en realidad no eran dos, sino única persona? ¿Y si mi princesa oscura era solo un producto de mi imaginación que había unido a Nai porque Nai me gustaba? Entonces, ¿estaba enamorado de mi mejor amiga y por eso me la imaginaba tan perfecta?
Después de darle muchas vueltas y de convencerme a mi mismo de que no me había vuelto loco, creí haber resuelto el misterio. Nai me gustaba, y mucho. Me hacía gracia cuando se ponía borde y me hacía sonreír con casi todos sus comentarios. Ahora que lo pensaba, me estaba dando cuenta de que me gustaba desde el día en que la conocí. Siempre me costaba reconocer este tipo de cosas y en esta ocasión no había excepciones, supongo que por eso había creado en mi imaginación un ser perfecto que me recordaba a ella y solo le había visto en dos ocasiones, en la que una estaba borracho y en otra, dormido. Mi imaginación la creó antes de que yo conociera a Nahiara así que supongo me habría cruzado con ella y desde ese momento me había llamado atención. Esta conclusión a la que había llegado después de tanto pensar no sonaba nada creíble pero, hasta el momento, no tenía nada mejor a lo que aferrarme y esto era lo más lógico que había podido encontrar. Lo único que tenía claro en esos momentos es que me había enamorado de mi mejor amiga y que tenía que averiguar si ella tenía el más mínimo interés por mí.

sábado, 7 de julio de 2012

16. Rescate


(Narra Nahiara)
Seguí el rastro de mis amigos, a los cuales no me costó localizar pues no me llevaban mucha ventaja. Sin embargo me enfurecí al encontrarlos ya que caí en la cuenta de que, desde el pequeño incidente con Jake, se habían desviado del trayecto y posiblemente no llegaríamos a tiempo. Volví a encabezar el grupo sin decir nada torciendo ligeramente hacia el camino correcto y acelerando el paso. Sé que por mi expresión intuían que pasaba algo malo, pero no podía explicárselo, no en ese momento, debíamos de darnos prisa por el bien de Ángel y de Air.
Cuando llegamos, mis temores fueron confirmados. Habíamos llegado tarde y aquel era un caos incontrolable. Los vampiros nos estaban esperando, y eso nos pilló desprevenidos y nos desconcertó. Dos de esos demonios me atacaron a la vez. Saqué la espada con la mano derecha mientras con la izquierda lanzaba un conjuro de oscuridad, el cual consiguió eliminar a uno de mis contrincantes de un solo golpe. Mi otro adversario no perdió el tiempo y me atacó con otra espada. Las dos chocaron varias veces antes de mi último golpe, un giro completo con el que lo despisté y aproveché para darle muerte. Todo a mi alrededor era un desastre: árboles en llamas, compañeros heridos... Estábamos en desventaja, pues nosotros contando con los profesores éramos catorce, mientras que ellos eran al menos cincuenta.
- ¡Xarlot! – pensé.Tenía que encontrarla e iniciar una retirada o muchos de los nuestros morirían.
Corrí hacia el castillo, el cual estaba abierto a causa de la gran batalla. Acabé con la vida de unos cuantos íncubos antes de llegar a la escalera principal. Al llegar arriba encontré a Ángel tumbado al fondo de un largo y estrecho pasillo. Corrí hacia él y en un abrir y cerrar de ojos liquidé al vampiro que le estaba quitando la vida poco a poco, absorbiendo cada gota de su preciada sangre.
- ¡Ángel1! ¿Estás bien? ¡Tengo que sacarte de aquí! ¿Dónde están Air y Xarlot?
- Es demasiado tarde Nai – Respondió con la mirada perdida – Xarlot no está aquí, se la han llevado, será imposible rescatarla. Y Air...- Se le quebró la voz y me miro directamente a los ojos – ha muerto.
Apenas podía reaccionar, su noticia sobre la muerte de Air me había aturdido.
- Vamos, tenemos que salir de aquí. Si Xarlot no está no tenemos ningún motivo para quedarnos – Le dije mientras intentaba levantarlo.
Al hacerlo mi amigo se mareo y perdió el conocimiento lo cual me dificultaba más ponerle a salvo. Cada vez que un vampiro se acercaba suponía dejar su cuerpo inerte en el suelo para poder luchar, arriesgándome así a dejarle sin protección.
Conseguimos salir del castillo y localicé a una de mis profesoras. Solo tenía que transmitirle la información que me había proporcionado Ángel para que iniciaramos la retirada, pero en ese momento oí un: - ¡Cuidado! – procedente de la voz de Sally. Esquivé el torrente de agua que Sally había lanzado contra uno de los íncubos pero para hacerlo tuve que soltar a Ángel, que no tuvo tanta suerte y fue arrastrado por el agua hasta estar fuera de mi alcance. Entonces vi como uno de aquellos despreciables seres le sujetaba para mas tarde atravesar su cuerpo con la misma espada que segundos antes pendía del cinturón de mi amigo. Le había matado. La furia me invadió por dentro y sin pensarlo dos veces lancé una de mis dagas en dirección al asesino, y esta le acertó entre los ojos en cuestión de segundos.
- ¡¿Qué ha pasado?!
Era mi profesora. Estaba tan desconcertada por los últimos sucesos que no me había percatado de su presencia. Gran descuido por mi parte dada la situación. Mis lágrimas ya florecían en mis ojos pero con expresión de dureza en el rostro conseguí responder:
- Ángel y Air han muerto. Hemos llegado tarde y a Xarlot la han transladado a otro lugar.
- Dios mío...
Cuando acabó de pronunciar estas palabras envió a todos un “Retirada” por telepatía (ella era la única capaz de hacerlo) y pronto todos desaparecimos de vuelta a casa.

sábado, 9 de junio de 2012

15. Ella de nuevo


(Narra Jake)
Perdido sí, así me encontraba yo a media noche entre millones de árboles todos iguales.
Aquel era el primer sábado en dos meses en el que no iba a ver a mi amiga Nai. Me había dicho que tenía que hacer algo importante pero como no me había contado el que, no podía dejar de imaginarme que estaría haciendo. Ese día me propuse ir al bosque con mi hermano ya que como nos habíamos distanciado bastante en los últimos meses no estaría nada mal un día junto a él haciendo un pequeño picnik en el bosque.
Nos levantamos temprano, a eso de las 7 de la mañana, y nos encaminamos hacia el pequeño lago del bosque donde prepararíamos todo. Comimos hasta reventar. Teníamos tortilla, bocadillos, ensalada… Me estaba pareciendo un día muy entretenido, escuchando todo lo que mi hermano me contaba sobre sus últimas fiestas y amores pasajeros. Pero cuando se le acabaron las anécdotas me tocó el turno de hablar a mí, y a Mike no se le ocurrió nada mejor que preguntar:
- ¿Y tú qué? ¿Ya te has tirado a la piva por la que me has sustituido?
- Yo no te he sustituido solo que me cae bien y me gusta estar con ella.
- Sí – dijo irónico – no te jode. Venga tronco si te pasas la vida a su lado, no me digas que no te la has tirado.
Mi hermano empezaba a cabrearme. Nahiara era mi amiga y no me gustaba que estuviese hablando así de ella.
- Pues no mira, no soy como tú que se va a la cama con todas. Además solo quedo con ella los sábados, no siempre estamos juntos.
- No me extraña que no quiera nada contigo, pero ni ella ni ninguna porque nunca te comes un rosco.
- No vas a madurar nunca.
- Lo que tú digas hermanito, pero yo al menos disfruto.
- ¡Déjame en paz!
Estaba muy cabreado, así que empecé a caminar sin rumbo pensando en como podía tener un hermano tan diferente a mí. En realidad no solo mi hermano era opuesto a mí, sino también mis padres, lo que a menudo me hacía sentir un bicho raro. Muchas veces tenía la sensación de que nadie me entendía, y esta era una de ellas.
Cuando me quise dar cuenta ya no sabía donde estaba ni como volver a casa. La tarde se había estropeado y las nubes tapaban mis preciadas estrellas. Había avanzado durante horas y no tenía ni la menos idea de donde me encontraba. Continué sin rumbo hasta media noche, ya que en el fondo me gustaba estar perdido en esa intensa oscuridad. Oí un ruido y, aunque estaba asustado, decidí acercarme para descubrir de qué se trataba. Mi sorpresa fue inmensa cuando al apartar el matorral que me impedía observar al causante de aquellos susurros encontré frente a mí seres inigualables. Cada uno con un color de pelo y de ojos diferentes, colores vivos, intensos. Todos con sus orejas alargadas y su alta estatura. Y entonces la ví. Ella, con su pelo y ojos negros y sus labios oscuros. Ella, con su cuerpo perfecto e inigualable. Ella, la mujer que me había conquistado con solo mirarme. Salí de mi asombro y escuché:
- Está bien, pero no tardes o nos perderemos.
Un segundo después oí un ruido a mi espalda, pero antes de que pudiera girarme alguien me agarró por detrás impidiéndome verle, y una voz que conocía muy bien me susurró:
- Es un sueño Jake, solo un sueño. Yo solo existo porque me has creado tú en tú imaginación.
Me desperté 2 horas más tarde en el mismo sitio donde aquella hermosa criatura me había susurrado. El cielo se había despejado y ya no había ni una sola nube por lo que pude distinguir cada estrella con claridad. Gracias a ellas, sobre todo a mi preciada estrella polar, que me indicó el norte, a las 4 de la mañana conseguí salir del bosque.