martes, 21 de febrero de 2012

10.La lluvia


(Narra Jake)
Al llegar a casa me dí cuenta de que había perdido el móvil. Supuse que se me había caído en el mirador y que nadie querría un móvil tan antiguo como el mío, por lo que decidí ir a buscarlo a la mañana siguiente. Y así lo hice. Nada más levantarme, me vestí, me monté en la moto y puse rumbo de nuevo a aquel maravilloso lugar, rezando porque el aparato aún funcionara, ya que comenzaba a chispear. Al llegar lo encontré en uno de los bancos donde había estado sentado la noche anterior. Funcionaba, aunque estaba un poco mojado. Me sorprendí al reconocer la silueta que yacía un poco más adelante. Era Nahiara, estaba dormida. Comenzaba a llover, por lo que me aventuré a despertarla.

(Narra Nahiara)
Me desperté empapada sobre la fría piedra del mirador. Mierda, me había quedado dormida.
- ¿Qué haces tú aquí? ¿Y por qué me despiertas?
- A lo primero, había perdido el móvil. Y a lo segundo, llueve y hace frío así que voy a llevarte a casa.
- ¡NO! Voy… voy yo sola.
La verdad es que estaba helada y tiritando, me moría de frío, pero no podía dejar que me llevase a la escuela o lo descubriría todo.
- Creo que lo has interpretado mal, no era una pregunta. Si lo prefieres vamos a la mía pero aquí sola no te dejo.
- Bien, pues a tu casa entonces.

(Narra Jake)
Subimos a la moto y en unos 15 minutos escasos estuvimos ante mi portal. Entramos en casa, no había nadie, algo muy normal en mi familia un domingo por la mañana. Pasamos a mi cuarto que, como siempre, estaba desordenado. La cama sin hacer, la ropa tirada por el suelo, los armarios abiertos de par en par…
- Disculpa el desorden, no esperaba visita – Dije recogiendo algunas prendas del suelo.
- No soy visita, eres tú el que ha decidido traerme. De todas formas no importa, yo soy igual – Me respondió con una sonrisa.
- Toma, una sudadera y un pantalón, cámbiate de ropa o acabarás resfriada.

(Narra Nahiara)
Me dejó sola en el cuarto para que pudiera ponerme la ropa que acababa de sacar del armario. Al acabar examiné las paredes de aquella habitación. Estaban llenas de posters de grupos, la mayoría no los conocía, pero algunos como System of a down, A7X* o Simple Plan, son unos de los que yo escucho. Me dí cuenta de que su ordenador estaba encendido y me puse a cotillear todas las carpetas de música que encontré.
- ¿Has termina…? – Preguntó Jake entrando por la puerta - ¡EH! ¿Qué haces? ¡No cotilles mi ordenador!
- Se siente. Tienes mucha música de Nach**, ¿te gusta?
- El rap no es mi estilo, pero sus canciones me encantan. ¿No te gusta?
- ¿Me vacilas? ¡Es mi cantante favorito!
Miré el reloj del ordenador. Ya era tarde, y había dejado de llover, por lo que dije:
- Tengo que irme
- ¿Te llevo?
- No, voy caminando – respondí mientras me dirigía hacia la puerta.
- ¿Dónde quedamos mañana por la tarde?
- ¿Perdona? Te recuerdo que no somos amigos.
- Llevas mi ropa – Me señaló.
- Oh, cierto. Pues mañana a las 5 en el mirador, pero te la devuelvo y me marcho ¿eh?
- Vale… Hasta mañana.
- Adiós.
Y me fui corriendo a la escuela.
*
**

domingo, 19 de febrero de 2012

9. El mirador


(Narra Nahiara)
Ya había pasado una semana desde el incidente de Xarlot, pero yo aun seguía comiéndome la cabeza en busca de un plan. La escuela estaba llena de actividad, ya que los profesores habían decidido atacar a los vampiros y todo el mundo se estaba preparando para ello. No dejaban de entrenar un solo instante y sus mentes solo pensaban en dar muerte a esos demonios. Yo sabía que eso no iba a funcionar, pues así solo conseguirían que mataran a Xarlot antes de que yo hubiese tomado una decisión, pero nadie me escuchaba.
Necesitaba relajarme y salir de aquel alboroto, así que opté por dirigirme a la parte más alta de la ciudad, el mirador. Era la primera vez que iba allí y al llegar me quedé impresionada. En el centro había una mesa en la que estaban dibujadas algunas constelaciones y a su alrededor, los bancos tenían la forma de los signos del zodiaco*. Más allá, se extendía una gran piedra desde la cual se podían apreciar las estrellas sin dificultad. Al ser un elfo de la noche, estas me fascinan, por lo que me dirigí hacía allí. Iba con mi apariencia humana, pues aunque no parecía haber nadie no sabía con quién me podía encontrar. La verdad es que yo me parezco bastante a los humanos, mucho más que mis compañeros, pero mis ojos y mis orejas me delatan, al igual que mi alta estatura, así que mejor prevenir que curar.
Cuando estaba a escasos metros de la piedra, me dí cuenta de la presencia de un joven de no más de 18 años que miraba tumbado boca arriba al cielo. Se giró para mirarme y lo reconocí. Era el dichoso humano de la fiesta.
- ¡Dios! ¿Otra vez tú? Por tu culpa mi amiga está en peligro.
- Perdona, ¿nos conocemos?
Caí en la cuenta de que en ese momento mi apariencia era la de un chica completamente normal, por lo que intenté calmarme.
- Ah no, lo siento, te había confundido con otro.
- Túmbate si quieres, hoy el cielo está precioso.
- Pensaba tumbarme de todas maneras.
- ¿Te gustan las estrellas?
- Me enamoran.
- Ya somos dos. Me llamo Jake, ¿y tú?
- ¿Y a ti que te importa?
- Es para saber como debo llamarte. Venga, solo es un nombre.
- Nahiara, Nai para los amigos.
- Esta bien Nai, y ¿qué haces por aquí? Eres la primera persona que encuentro en este mirador desde hace 3 años.
- Eso a ti ni te va ni te viene, y he dicho Nai para los amigos, no recuerdo que tu y yo lo seamos.
- ¿No te han dicho alguna vez que eres un poco borde?
- Si yo soy borde tú eres gilipollas.
- Ehh, tranquila, relájate – me dijo con una sonrisa burlona – Recuerda que yo no te he hecho nada.
- Si tú supieras… - Suspiré.
- ¿Qué?
- Que yo me meto con quién quiera, y si me quiero meter contigo pues lo hago. Tú me has llamado borde primero ¿no? Pues ya está.
Comenzó a reírse a carcajadas y al acabar me soltó:
- Me caes bien, tienes carácter.
- Pues tú a mi no, ¿Qué pena eh?
- Una pena enorme. Me tengo que ir, ya son las 12 y media.
- Lloraré tu ausencia – Le dije con ironía.
- Eso no lo dudo. He venido en moto, ¿te llevo a casa?
- Creo que soy mayorcita como para conocer el camino a MI casa.
- Pero es demasiado tarde como para que una chica como tu valla sola por ahí.
- Se cuidarme sola.
- Va, pero si te pasa algo luego no me digas que no te advertí. Hasta la próxima niña borde – Se despidió con un tono burlón.
- Espero que no halla próxima – Le grité mientras el se alejaba.

*

sábado, 18 de febrero de 2012

8. Obsesión


(Narra Jake)
Por fin volví a la realidad. Paula acababa de colgar y se dirigía hacia mí con una gran sonrisa en los labios. Me levanté.
- Buenas noticias – Me informó – Mi madre me deja quedarme a dormir a casa de Jessi, por lo que podré quedarme hasta tarde contigo.
- Yo es que creo que mejor me voy, me encuentro un poco mal.
Me encontraba perfectamente, pero necesitaba estar tranquilo para asimilar todo lo que había pasado.
- No te vallas – Me pidió – Todavía nos queda algo pendiente.
De nuevo intentó besarme, pero esta vez fui yo el que la interrumpió.
- Mira Paula, eres muy guapa y todo eso, pero no me gustas. Creo que me he pillado por otra persona, espero que lo entiendas.
- ¿Perdona? Yo le gusto a todo el mundo. Si no sabes apreciarme halla tú, pero no vas a encontrar a ninguna chica mejor que yo.
- Lo siento, pero es que resulta que ya la he encontrado.
Me di la vuelta y me fui a casa, dejando tras de mí el alboroto de los que aún disfrutaban de la noche.


La semana siguiente Paula no me dirigió la palabra ni una sola vez. Tampoco me importaba, pues con su enfado me estaba demostrando lo infantil y creída que era. Además estaba demasiado ocupado como para preocuparme por ella, ya que todo mi tiempo libre lo invertía en recordar a la misteriosa chica del sábado anterior.
Cuando pasó la semana y llegó el sábado de nuevo, mi obsesión por aquella joven era tan grande que ni si quiera la compañía de mi hermano conseguía sacarme de mi trance. ¿Cómo podía existir ser tan maravilloso en este mundo? No, no podía ser una persona normal. Era… diferente. Sus orejas y sus dedos eran demasiado alargados, y las pupilas de sus ojos eran más ovaladas de lo normal.
- Joder tío, no se que coño te pasó la semana pasada, pero estás raro – me dijo Mike.
- Estoy normal ¿vale? Déjame en paz anda, necesito pensar.
- ¿Lo ves? Mira tronco, somos hermanos, puedes contármelo, ¿es algo relacionado con… bueno, ya sabes?
- Dios Mike, contigo no se puede hablar de nada que no sea de sexo. Déjalo, son cosas mías, no lo entenderías.
- Oye, que conmigo se puede hablar de un montón de cosas. ¿Me lo vas a contar o no?
- ¡Qué no! Eres un pesado. Me voy, no tengo ganas de aguantarte.
- Cada día eres más borde tío. Adiós ¿eh?
- Adiós.
En el fondo, sabía que mi hermano no tenía la culpa de nada y que yo estaba descargando injustamente toda mi ira sobre él. Pero estaba angustiado por no encontrarla y me moría de ganas de volver a verla. Necesitaba relajarme, y, ¿qué mejor que el mirador para estar tranquilo? Aquel era un lugar mágico lleno de paz y tranquilidad al que acudía siempre que necesitaba estar solo, por lo que me encaminé hacia allí, con la esperanza de que esta vez nadie me molestara. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

7. Explicaciones


(Narra Nahiara)
Me dirigí a la escuela despacio, pensando únicamente en Xarlot. Ni si quiera me molesté en buscar a mis amigos, pues sabía que tampoco ellos me estarían esperando. Efectivamente, al llegar me encontré a Sally y a Brayan en el salón. Esta es una habitación amplia con cinco grandes sofás y una gran pantalla de cine. También hay 6 estanterías, llenas de libros bañados en polvo, y un enorme ventanal que ocupa 2 de las 4 paredes de la estancia.
- ¿Dónde están Ángel y Terra? ¿Están bien las pequeñas? – Pregunté alterada.
- Sí, tranquila, están las dos en sus respectivos cuartos. Brayan encontró a Ana en la cocina, rodeada de humanos, por lo que estaba fuera de peligro. Y Terra y yo encontramos a Berta en manos de un vampiro. Terra me dijo que pusiera a la niña a salvo, por lo que me la traje aquí y ella se quedó luchando. Todavía no ha llegado, estoy preocupada. Y bueno, conociendo a Ángel todavía seguirá siendo el alma de la fiesta. Por cierto, ¿dónde está Xarlot? ¿Está bien?
No pude más y rompí a llorar.
- Se la han llevado, no he podido hacer nada… Me siento tan tonta… Mi pequeña… ¿Por qué? ¿Por qué a ella?
Mis palabras no tenían sentido, pero estaba demasiado angustiada como para expresarme con claridad.
En ese momento llegó Terra, llena de arañazos y cortes, sujetando a Ángel con el brazo.
- Lo he matado, he matado al vampiro que le ha puesto las manos encima a Berta. Creo que me he dislocado el brazo izquierdo, pero ha merecido la pena. Le atravesé el ventrículo izquierdo del corazón con una de mis flechas y murió al instante. Otro íncubo me atacó por detrás, pero Ángel apareció a tiempo y entre los dos conseguimos derrotarlo. Bueno, yo, más que nada, porque él – dijo señalando a Ángel – va como una cuba, y más que derrotarlo lo ha asustado con sus gritos de poseso. Sigue borracho, así que mañana nos dirá como le fue en la fiesta. Nai, se nota que has llorado. ¿Qué ha pasado? – Me preguntó.
Conseguí calmarme y les expliqué paso a paso a mis amigos lo que había sucedido.
- Todo es culpa de ese estúpido humano. Si no me lo hubiese encontrado habría llegado a tiempo.
- ¿Crees que se acordará de ti?
- Terra, apestaba a alcohol desde lejos. Dudo mucho que mañana recuerde algo relacionado con hoy – La contesté.
- No culpes al pobre chico – Dijo Sally – El vampiro te estaba esperando y lo sabes. Si cambias tu vida por la de Xarlot, podrán hacer que anochezca más temprano y podrán convertirse en sombra para tener más facilidad al cazar. Si se hacen contigo estaremos acabados Nahiara, no podemos luchar contra las sombras.
Al día siguiente le dije a Ángel lo que había pasado, y él, en un intento vano por animarme, me contó todos los chistes y todas y cada una de las canciones con las que había entretenido a los humanos el día anterior. Yo apenas le escuchaba, pues mi mente vagaba desesperada en busca de una respuesta a la pregunta que me corrompía por dentro: ¿Ella, o yo?

martes, 14 de febrero de 2012

6. La fiesta


(Narra Jake)
Pasé toda la semana ansiando la llegada del sábado, al igual que mi hermano, al que su novia había dejado y estaba deseando pillar algo en la fiesta.
Por fin llegó el día tan esperado por los dos, y juntos nos dirigimos al instituto en busca de nuestras acompañantes. Estaban preciosas. Jessica llevaba una camiseta sin mangas y una minifalda demasiado corta. Paula llevaba un vestido ajustado de palabra de honor y unos zapatos de tacón que la permitían ser de mi estatura. Estaba guapísima. La chica era bastante mona y tenía buen cuerpo, pero no estaba seguro de que fuese mi estilo, pues parecía consentida y mimada.
De camino a la fiesta hablamos de todo un poco: gustos, aficciones… Nos parecíamos bastante, escuchábamos lo mismo, leíamos lo mismo… Era bastante maja, me empezaba a caer bien.
Al llegar, decidimos quedarnos en el salón, la parte más animada de la casa. La música estaba a todo volumen, y la gente, casi toda para mí desconocida, bailaba sin parar por la gran estancia. Una copa, dos, tres… ¿Era cosa mía o hacía más calor?
Un chico se subió a una mesa y empezó a bailar y a animar a la gente a que lo siguiera.
- Ya está el gilipollas de turno – Pensé.
Todos comenzaron a cantar a gritos la misma canción. Yo la conocía, pero no me sabía ni el título ni la letra, además me dolía la cabeza, por lo que le dije a Paula si quería ir conmigo a dar una vuelta por la parte de atrás del edificio.
Al salir, un chaval de no más de 15 años borracho a más no poder, se tropezó y me tiró encima un vaso lleno de vozka.Genial, llegaría a casa apastando a alcohol, la noche empezaba a no gustarme.
En el jardín no había prácticamente nadie, pues todos estaban dentro contando chistes con el chico de las canciones. Todos menos Pula y yo. Nos sentamos juntos, demasiado juntos diría yo, en una piedra escondida detrás de un seto, aislándonos del mundo. Comenzamos a hablar de Jessica y Mike.
- Seguro que acaban juntos – Me aseguró.
- Conozco a mi hermano. Acabaran juntos sí, pero en la cama, y al día siguiente si te he visto no me acuerdo. Lo siento por tu amiga.
- ¿Por Jessi? Tranquilo, ella es igual. La gusta ir de flor en flor.
Aunque había bebido, todavía pensaba con la suficiente claridad como para entender que Paula quería algo más que ser mi amiga, la pregunta es, ¿quería yo?
Se acercó a mí en un intento de besarme, pero el politono de su móvil la interrupmpió.
- ¿Sí? – Contestó – Oh, disculpa Jake, ahora vuelvo.
Se alejó para que no oyera su conversación y yo decidí aclarar mis ideas sobre mi nueva conquista. Mientras me dedicaba a ello oí un golpe seco y vi a una chica en el suelo a 3 metros de mí. Salí de detrás del seto y corrí a ayudarla.
- ¿Estás bien?
Levantó la cabeza y la miré. Era preciosa. Pelo negro, tan negro como sus brillantes ojos, los cuales me observaban inquietantes. Tenía las orejas alargadas y sus labios eran más oscuros de lo normal,no eran rojos, eran casi del mismo tono que su pelo.Tenía expresión decidida, pero a la vez se notaba su sorpresa ante aquel encuentro. Su olor era dulce, acaramelado, y su silueta era una escultura perfecta.

La chica se levantó y se fue en un par de segundos, dejándome maravillado con su belleza. Me quedé quieto unos minutos. Me había olvidado de Paula, de Mike, de la fiesta… me había olvidado de todo menos de ella.



jueves, 9 de febrero de 2012

5. Primer encuentro


(Narra Nahiara)
Era sábado, y como no tenia nada mejor que hacer, decidí intentar hablar con Xarlot, la cual todavía seguía cabreada conmigo por no haberla dejado ir a la fiesta. Xarlot es como mi hermana pequeña, la tengo mucho aprecio, y supongo que por eso aguanto todas sus rabietas infantiles. Me recuerda mucho a mí, pues muchas veces actuamos de manera similar. Ella es más alegre que yo, pero somos igual de sinceras y decididas.
Es un elfo del viento, de ahí a que sus labios sean grises y sus ojos cristalinos. Tiene el pelo blanco y siempre lo lleva recogido por dos largas trenzas que la llegan por debajo del pecho.
Entré en su cuarto, pero no había nadie. No me hicieron falta más explicaciones, pues la conocía demasiado bien como para saber que había acudido a la fiesta sin mi permiso.Para más exasperación, me di cuenta de que aparte de ella, faltaban sus dos compañeras, las cuales seguro que estaban con ella.
- ¡Chicos! – Grité – Xarlot y las demás han ido a la fiesta de una humana. Hoy hay luna llena, y van sin armas.
Sin más explicaciones Sally, Terra, Ángel, Brayan y yo nos dirigimos a la fiesta tan rápido como pudimos.
El chalet donde tenía lugar el gran espectáculo era enorme, y había muchísima más gente de la que pensábamos.
- Ángel – Dije – Entretén a los humanos para que nosotros encontremos a las crías antes. Brayan, tú ve en busca de Ana. Chicas, vosotras ir a por Berta. Yo me encargo de Xarlot.
Salí disparada para la parte de atrás de la casa, tenía un mal presentimiento.

Al llegar me convertí en sombra para no ser vista. Podría haber ido tranquilamente con mi apariencia humana, pero eso a los elfos nos debilita, y dado que no había prácticamente nadie en aquella parte del jardín, preferí ahorrar energía.
Oí un grito. Un grito de una voz que conocía muy bien. Era Xarlot, pero para llegar hasta ella debía pasar por una zona totalmente iluminada con mi apariencia elfíca, para no debilitarme. Como no había nadie, decidí arriesgarme e ir todo lo rápido posible a donde se encontraba mi amiga.
Empecé a correr, tan concentrada en la meta que no ví una piedra en el camino, y de la manera más tonta me caí al suelo.
- ¿Estás bien?
Levanté la cabeza y vi a un humano arrodillado junto a mí.
- Me ha visto – Pensé – Me ha visto siendo tal como soy, un elfo.
El joven al verme quedó perplejo. Reaccioné y recordé cual era mi misión, por lo que me levanté lo más rápido que pude y salí corriendo, dejando al pobre chico paralizado y con la boca abierta de la excitación ante el encuentro con tal bella criatura.
Por fin llegé al lugar del cual procedía el grito, y una lágrima calló por mi mejilla al ver a mi pequeña en manos de un vampiro.
- ¡Suéltala! - Ordené.
- ¿Y si no quiero?
- Te mataré.
- Hagamos un trato. Tu vida, por la suya.
- ¡Nai, no! ¡Vete, corre! Debí hacerte caso, lo siento – Dijo Xarlot con las pocas fuerzas que tenía.
- ¡Cállate, estúpida! – Respondió el íncubo.
- ¡Que la sueltes!
Diciendo esto, saque mi espada y me dispuse a matar a mi oponente, pero este chascó los demos y desapareció, llevándose consigo a Xarlot, mientras susurraba:
- Tómate tu tiempo para reconsiderar mi oferta. Te estaré esperando.

martes, 7 de febrero de 2012

4. La E.F.K


(Narra Nahiara)
Crucé junto a Lucas las puertas que llevaban hasta el jardín de la E.F.K. Él estaba impresionado, pues nunca había entrado en aquel lugar lleno de flores de todos los colores. Atravesamos la puerta de entrada de la escuela y nos quedamos en el hall. Esta estancia es bastante amplia, iluminada por 6 grandes ventanales con vistas al jardín. A la derecha, hay un pequeño pasillo que llega al salón, donde pasamos la mayor parte del tiempo mis amigos y yo. Y al fondo hay una escalera, la que, como bien expliqué a Lucas, conduce a los 12 dormitorios de los alumnos y a los de los 3 profesores. Estos son elfos que llevan más de 1.000 años en la Tierra, y son los que nos han enseñado todo lo que sabemos respecto a la lucha.

En ese momento llegaron junto a nosotros mis 4 mejores amigos de la escuela.
- Lucas, te presento a Brayan, Sally, Terra y Ángel. Chicos, este es Lucas, el humano en el que más confío, por no decir el único.
- Encantado - Les dijo Lucas a todos.
- A Sally ya la conocías, te la presenté en el instituto, aunque no creo que la reconozcas sin su apariencia humana.
- No, no la recuerdo – Respondió Lucas asombrado ante tales criaturas.

Sally es una de las mejores personas que conozco. Paciente, sincera… yo diría que incluso demasiado buena persona. Es un elfo del agua, y como no le gusta hacer daño, no lleva armas, sino un báculo con el que lanza sus hechizos más potentes. Es rubia, pero su pelo es pálido, al igual que su piel, y tiene destellos azulados. Sus ojos y labios son azules, y en su cuello lleva un colgante de un cristal con agua en su interior.

A diferencia de Sally, Terra es morena y tiene la piel mucho más oscura. En su cuello lleva una esmeralda tan verde como el color de sus ojos, y su pelo siempre está recogido por una larga trenza. Es un elfo de la naturaleza y su carácter lo demuestra, pues tiene demasiado ego y siempre cree saberlo todo.

Ángel y Brayan son prácticamente polos opuestos.
Brayan es más maduro y mucho más callado, aunque mejor así, porque cuando habla dice las cosas tal y como las piensa, y sus comentarios la mayoría de las veces duelen. Es un elfo del fuego, por eso sus ojos y su pelo son rojos. Su arma es una espada a la que él llama Blaze y de la que nunca se separa.

Sin embargo, Ángel es el típico guaperas chulito que no se calla ni debajo del agua, pero sus anécdotas animan a cualquiera y contagian su continua felicidad. Es rubio, y sus ojos son intensamente dorados. Siempre viste de tonos amarillos o anaranjados y tiene un arco que maneja mejor que nadie. Es un elfo del desierto, por eso lleva en el cuello un cristal con arena de Keternia en su interior, pues dice que pase lo que pase no quiere olvidar su procedencia.

Mientras Lucas hablaba con todos mis amigos, yo me acerque a Xarlot, una de las más pequeñas de la escuela.
- ¿Qué pasa, enana?
- Es que hay una fiesta el sábado en casa de una amiga humana… ¿Puedo ir?
- No, es una humana, y habrá demasiada gente. Además hay luna llena y es cuando salen a cazar todos los vampiros, ¿recuerdas?
- ¡Pero no es justo! ¡Déjame ir!
- No, lo siento. Aún eres demasiado pequeña.
Se cabreó, y sin venir a cuento se fue de la estancia dando un fuerte portazo.