(Narra Nahiara)
Llegué a la escuela
agotada. Había bastante camino desde el mirador, ya que estaba en la parte más
alta de la ciudad y la E.F.K se encontraba en la otra punta de esta, aislada,
para que nadie preguntase.
Al entrar me encontré a
Sally leyendo en el salón.
- Hola
- Hey
- ¿Qué tal hoy con Lucas?
- No he estado con Lucas.
- ¿No? ¿Has estado sola
entonces? Que planazo… - se rió- Para eso podrías haberte quedado. Hemos estado
viendo una película, está muy bien, tienes que verla.
- Sally, no he estado sola.
He quedado con un humano, pero no es Lucas.
- ¿Tú? ¿Quedar con un
humano? Resulta extraño, ¿Por qué vas con él?
- No sé, al principio le
aborrecía pero he estado hablando con él y bueno... me cae bien.
- Pero recuerda que es un
humano, no puedes contarle nada, y menos ahora que estamos a punto de atacar.
- Solo le he contado todo
a Lucas, y es porque en los 10 años que hace que le conozco nunca me ha
fallado. Confío plenamente en él, pero eso no quiere decir que haga lo mismo
con todos. Jake me cae bien, solo eso.
- ¿Jake? ¿Desde cuando
llamas a los que no son de los nuestros por su nombre?
- Eso da igual.
- Allá tú, pero no me
gusta la idea de que ya le llames por su nombre.
- Solo es un nombre.
- Sí, pero eres tú, y tú
solo llamas por su nombre a la gente que te importa.
Viendo el panorama de nuestra discusión preferí dejar a un lado la cuestión de que no era un simple humano, sino el humano por el cual Xarlot estaba en manos de los vampiros. Decidí ocultárselo a todos, pues si no me ordenarían matarlo, además empezaba a cogerle cariño. Quizá Sally tenía razón y me importaba su amistad, pero no lo tenía claro, por lo que decidí guardar silencio.
Viendo el panorama de nuestra discusión preferí dejar a un lado la cuestión de que no era un simple humano, sino el humano por el cual Xarlot estaba en manos de los vampiros. Decidí ocultárselo a todos, pues si no me ordenarían matarlo, además empezaba a cogerle cariño. Quizá Sally tenía razón y me importaba su amistad, pero no lo tenía claro, por lo que decidí guardar silencio.
- Piensa lo que quieras.
Me voy a buscar a Terra.
- Esta en el jardín
estudiando una no se que qué ha creado. Dice que son especiales, pero yo las
veo unas flores normales y corrientes.
- Odio cuando se pone en
plan sabelotodo. ¿Y Ángel?
- Arriba.
Subí a su habitación y
entré sin llamar. La música que salía de sus cascos se oía desde la puerta. Como
no, Daddy Yankee.*
- Ángel – Le llame
mientras le zarandeaba.
- Oh, hola Nai, ¿qué tal?
- Bueno, ahí ando, ¿y tú?
- Yo bien. He quedado
ahora con una tía que madre como está – dijo con sonrisa pícara.
- Seduces a las tías y
luego las mandas a paseo, eres una mala persona…
- Ya bueno, pero son
simples humanas, es divertido. Y aun que sabes que soy un capullo en el fondo
me quieres.
- Va a ser eso – reí.
- ¿Quedamos mañana por la
tarde? Y damos una vuelta que hace mucho que no tenemos una tarde interesante. Que
se vengan estos si quieres.
- Por mí bien, pero no
creo que Terra, Brayan y Sally quieran venir.
- Por intentarlo…
En ese momento llegó la
chica a la que Ángel esperaba.
- Bueno, creo que mejor
me voy.
- Hasta mañana princesa,
y buenas noches – me contestó él.
Con una mirada cargada de
odio clavada en la espalda por parte de la acompañante de mi amigo, salí del
cuarto en dirección a mi habitación.
Pobre chica – pensé –
mañana no recordará nada. Ángel le saca mucho partido a las plantas que le da
Terra para borrar la memoria.
Aún sonriendo me metí en
la cama y me quede profundamente dormida.
*
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