domingo, 19 de febrero de 2012

9. El mirador


(Narra Nahiara)
Ya había pasado una semana desde el incidente de Xarlot, pero yo aun seguía comiéndome la cabeza en busca de un plan. La escuela estaba llena de actividad, ya que los profesores habían decidido atacar a los vampiros y todo el mundo se estaba preparando para ello. No dejaban de entrenar un solo instante y sus mentes solo pensaban en dar muerte a esos demonios. Yo sabía que eso no iba a funcionar, pues así solo conseguirían que mataran a Xarlot antes de que yo hubiese tomado una decisión, pero nadie me escuchaba.
Necesitaba relajarme y salir de aquel alboroto, así que opté por dirigirme a la parte más alta de la ciudad, el mirador. Era la primera vez que iba allí y al llegar me quedé impresionada. En el centro había una mesa en la que estaban dibujadas algunas constelaciones y a su alrededor, los bancos tenían la forma de los signos del zodiaco*. Más allá, se extendía una gran piedra desde la cual se podían apreciar las estrellas sin dificultad. Al ser un elfo de la noche, estas me fascinan, por lo que me dirigí hacía allí. Iba con mi apariencia humana, pues aunque no parecía haber nadie no sabía con quién me podía encontrar. La verdad es que yo me parezco bastante a los humanos, mucho más que mis compañeros, pero mis ojos y mis orejas me delatan, al igual que mi alta estatura, así que mejor prevenir que curar.
Cuando estaba a escasos metros de la piedra, me dí cuenta de la presencia de un joven de no más de 18 años que miraba tumbado boca arriba al cielo. Se giró para mirarme y lo reconocí. Era el dichoso humano de la fiesta.
- ¡Dios! ¿Otra vez tú? Por tu culpa mi amiga está en peligro.
- Perdona, ¿nos conocemos?
Caí en la cuenta de que en ese momento mi apariencia era la de un chica completamente normal, por lo que intenté calmarme.
- Ah no, lo siento, te había confundido con otro.
- Túmbate si quieres, hoy el cielo está precioso.
- Pensaba tumbarme de todas maneras.
- ¿Te gustan las estrellas?
- Me enamoran.
- Ya somos dos. Me llamo Jake, ¿y tú?
- ¿Y a ti que te importa?
- Es para saber como debo llamarte. Venga, solo es un nombre.
- Nahiara, Nai para los amigos.
- Esta bien Nai, y ¿qué haces por aquí? Eres la primera persona que encuentro en este mirador desde hace 3 años.
- Eso a ti ni te va ni te viene, y he dicho Nai para los amigos, no recuerdo que tu y yo lo seamos.
- ¿No te han dicho alguna vez que eres un poco borde?
- Si yo soy borde tú eres gilipollas.
- Ehh, tranquila, relájate – me dijo con una sonrisa burlona – Recuerda que yo no te he hecho nada.
- Si tú supieras… - Suspiré.
- ¿Qué?
- Que yo me meto con quién quiera, y si me quiero meter contigo pues lo hago. Tú me has llamado borde primero ¿no? Pues ya está.
Comenzó a reírse a carcajadas y al acabar me soltó:
- Me caes bien, tienes carácter.
- Pues tú a mi no, ¿Qué pena eh?
- Una pena enorme. Me tengo que ir, ya son las 12 y media.
- Lloraré tu ausencia – Le dije con ironía.
- Eso no lo dudo. He venido en moto, ¿te llevo a casa?
- Creo que soy mayorcita como para conocer el camino a MI casa.
- Pero es demasiado tarde como para que una chica como tu valla sola por ahí.
- Se cuidarme sola.
- Va, pero si te pasa algo luego no me digas que no te advertí. Hasta la próxima niña borde – Se despidió con un tono burlón.
- Espero que no halla próxima – Le grité mientras el se alejaba.

*

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