(Narra Nahiara)
Crucé junto a Lucas las puertas que llevaban hasta el jardín
de la E.F.K. Él estaba impresionado, pues nunca había entrado en aquel lugar
lleno de flores de todos los colores. Atravesamos la puerta de entrada de la
escuela y nos quedamos en el hall. Esta estancia es bastante amplia, iluminada
por 6 grandes ventanales con vistas al jardín. A la derecha, hay un pequeño pasillo que llega al salón, donde pasamos la mayor parte del tiempo mis amigos y yo. Y al fondo hay una escalera, la
que, como bien expliqué a Lucas, conduce a los 12 dormitorios de los alumnos y
a los de los 3 profesores. Estos son elfos que llevan más de 1.000 años en la
Tierra, y son los que nos han enseñado todo lo que sabemos respecto a la lucha.
En ese momento llegaron junto a nosotros mis 4 mejores
amigos de la escuela.
- Lucas, te presento a Brayan, Sally, Terra y Ángel. Chicos,
este es Lucas, el humano en el que más confío, por no decir el único.
- Encantado - Les dijo Lucas a todos.
- A Sally ya la conocías, te la presenté en el instituto,
aunque no creo que la reconozcas sin su apariencia humana.
- No, no la recuerdo – Respondió Lucas asombrado ante tales
criaturas.
Sally es una de las mejores personas que conozco. Paciente,
sincera… yo diría que incluso demasiado buena persona. Es un elfo del agua, y
como no le gusta hacer daño, no lleva armas, sino un báculo con el que lanza
sus hechizos más potentes. Es rubia, pero su pelo es pálido, al igual que su
piel, y tiene destellos azulados. Sus ojos y labios son azules, y en su cuello
lleva un colgante de un cristal con agua en su interior.
A diferencia de Sally, Terra es morena y tiene la piel mucho
más oscura. En su cuello lleva una esmeralda tan verde como el color de sus
ojos, y su pelo siempre está recogido por una larga trenza. Es un elfo de la
naturaleza y su carácter lo demuestra, pues tiene demasiado ego y siempre cree
saberlo todo.
Ángel y Brayan son prácticamente polos opuestos.
Brayan es más maduro y mucho más callado, aunque mejor así,
porque cuando habla dice las cosas tal y como las piensa, y sus comentarios la
mayoría de las veces duelen. Es un elfo del fuego, por eso sus ojos y su pelo
son rojos. Su arma es una espada a la que él llama Blaze y de la que nunca se
separa.
Sin embargo, Ángel es el típico guaperas chulito que no se
calla ni debajo del agua, pero sus anécdotas animan a cualquiera y contagian su
continua felicidad. Es rubio, y sus ojos son intensamente dorados. Siempre
viste de tonos amarillos o anaranjados y tiene un arco que maneja mejor que
nadie. Es un elfo del desierto, por eso lleva en el cuello un cristal con arena
de Keternia en su interior, pues dice que pase lo que pase no quiere olvidar su
procedencia.
Mientras Lucas hablaba con todos mis amigos, yo me acerque a
Xarlot, una de las más pequeñas de la escuela.
- ¿Qué pasa, enana?
- Es que hay una fiesta el sábado en casa de una amiga
humana… ¿Puedo ir?
- No, es una humana, y habrá demasiada gente. Además hay
luna llena y es cuando salen a cazar todos los vampiros, ¿recuerdas?
- ¡Pero no es justo! ¡Déjame ir!
- No, lo siento. Aún eres demasiado pequeña.
Se cabreó, y sin venir a cuento se fue de la estancia dando
un fuerte portazo.

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