sábado, 14 de julio de 2012

19. El primer beso


(Narra Jake)
Era el tercer sábado que no veía a Nahiara. En esos 21 días que llevaba sin verla había acudido todas y cada una de las noches al mirador por si algún día la encontraba allí. Había tenido mucho tiempo para pensarlo y, a medida que pasan los días, me iba enamorando cada vez más. Quería contárselo, decirla lo que sentía por ella, saber porque se había esfumado sin ningún aviso.
Sin perder la esperanza de que volvería, aquella noche volví al mirador, como siempre, con la pequeña excepción de que esta vez si que hallé lo que buscaba.

(Narra Nahiara)
Mirando al cielo y escuchando musícame encontraba yo cuando oí el sonido de una moto acercándose. Como era de esperar, en dos minutos pareció Jake entre las sombras.
- Sabría que vendrías
- Llevo haciéndolo cada día desde que te marchaste, con la esperanza de que volvieras
- Siento haber desaparecido
Y lo sentía de verdad. Él no parecía enfadado, más bien aliviado de volverme a ver. Se sentó a mi lado y yo comencé:
- Un amigo tuvo un accidente y... – Se me quebró la voz
- No tienes por que contármelo si no quieres. Con saber que no te has ido para siempre me basta – sonrió.
La música seguía sonando desde los altavoces del móvil pero parecía que ninguno la escuchaba. Se había creado un gran silencio entre los dos, pero no era incomodo. Era uno de estos silencios en que las palabras sobran. Yo siempre había sido muy individualista y pocas veces me hacía falta el cariño de los demás, por eso no podía creer lo que estaba a punto de decir.
- Jake...
- ¿Si?
- ¿Me das ... me das un abrazo?
Jake me abrazó con ternura y cariño. Era lo que necesitaba. No quería separarme de él por lo que me acurruqué a su lado con la cabeza sobre su hombro y nos quedamos así, juntos, sin palabras, viendo pasar el tiempo. Pero mis pensamientos volvieron a parar en Ángel y en todo lo ocurrido en los últimos días y mis ojos se llenaron de lágrimas.
- Nai... – Dijo mientras me levantaba suavemente la barbilla para obligarme a mirarle a los ojos – por nada del mundo escondas tu maravillosa sonrisa.
Sonreí. Nuestras bocas se acercaron muy lentamente y, cuando cerramos los ojos, nuestros labios chocaron en un lento y apasionado beso. Lleno de amistad, de ternura, de amor, de cariño, de todas las cosas que nos queríamos decir y no podíamos, de alegría de estar el uno con el otro, de dulzura. Y así, mientras sonaba una canción de sum 41* que ambos conocíamos, nos perdimos en ese maravilloso beso.

(Narra Jake)
Conmigo, así se llamaba la canción que sonaba mientras recibía el mejor beso de mi vida. Conmigo si, conmigo quería que se quedara Nahiara toda la vida. Juntos, los dos, sintiendo ese cosquilleo que me recorría el cuerpo cada vez que pensaba en ella.
Para mi desgracia nuestro maravilloso beso acabó y poco a poco, sin estropear el momento con palabras, nos quedamos dormidos, abrazados, sintiendo la reconfortante presencia del otro cerca, con el único sonido de fondo de nuestra respiración.


*.

No hay comentarios:

Publicar un comentario