(Narra Nahiara)
Seguí el rastro de mis amigos, a los cuales no me costó
localizar pues no me llevaban mucha ventaja. Sin embargo me enfurecí al
encontrarlos ya que caí en la cuenta de que, desde el pequeño incidente con
Jake, se habían desviado del trayecto y posiblemente no llegaríamos a tiempo.
Volví a encabezar el grupo sin decir nada torciendo ligeramente hacia el camino
correcto y acelerando el paso. Sé que por mi expresión intuían que pasaba algo
malo, pero no podía explicárselo, no en ese momento, debíamos de darnos prisa
por el bien de Ángel y de Air.
Cuando llegamos, mis temores fueron confirmados. Habíamos
llegado tarde y aquel era un caos incontrolable. Los vampiros nos estaban
esperando, y eso nos pilló desprevenidos y nos desconcertó. Dos de esos
demonios me atacaron a la vez. Saqué la espada con la mano derecha mientras con
la izquierda lanzaba un conjuro de oscuridad, el cual consiguió eliminar a uno
de mis contrincantes de un solo golpe. Mi otro adversario no perdió el tiempo y
me atacó con otra espada. Las dos chocaron varias veces antes de mi último
golpe, un giro completo con el que lo despisté y aproveché para darle muerte.
Todo a mi alrededor era un desastre: árboles en llamas, compañeros heridos...
Estábamos en desventaja, pues nosotros contando con los profesores éramos
catorce, mientras que ellos eran al menos cincuenta.
- ¡Xarlot! – pensé.Tenía que encontrarla e iniciar una
retirada o muchos de los nuestros morirían.
Corrí hacia el castillo, el cual estaba abierto a causa de
la gran batalla. Acabé con la vida de unos cuantos íncubos antes de llegar a la
escalera principal. Al llegar arriba encontré a Ángel tumbado al fondo de un
largo y estrecho pasillo. Corrí hacia él y en un abrir y cerrar de ojos liquidé
al vampiro que le estaba quitando la vida poco a poco, absorbiendo cada gota de
su preciada sangre.
- ¡Ángel1! ¿Estás bien? ¡Tengo que sacarte de aquí! ¿Dónde
están Air y Xarlot?
- Es demasiado tarde Nai – Respondió con la mirada perdida –
Xarlot no está aquí, se la han llevado, será imposible rescatarla. Y Air...- Se
le quebró la voz y me miro directamente a los ojos – ha muerto.
Apenas podía reaccionar, su noticia sobre la muerte de Air
me había aturdido.
- Vamos, tenemos que salir de aquí. Si Xarlot no está no
tenemos ningún motivo para quedarnos – Le dije mientras intentaba levantarlo.
Al hacerlo mi amigo se mareo y perdió el conocimiento lo
cual me dificultaba más ponerle a salvo. Cada vez que un vampiro se acercaba
suponía dejar su cuerpo inerte en el suelo para poder luchar, arriesgándome así
a dejarle sin protección.
Conseguimos salir del castillo y localicé a una de mis
profesoras. Solo tenía que transmitirle la información que me había
proporcionado Ángel para que iniciaramos la retirada, pero en ese momento oí
un: - ¡Cuidado! – procedente de la voz de Sally. Esquivé el torrente de agua
que Sally había lanzado contra uno de los íncubos pero para hacerlo tuve que
soltar a Ángel, que no tuvo tanta suerte y fue arrastrado por el agua hasta
estar fuera de mi alcance. Entonces vi como uno de aquellos despreciables seres
le sujetaba para mas tarde atravesar su cuerpo con la misma espada que segundos
antes pendía del cinturón de mi amigo. Le había matado. La furia me invadió por
dentro y sin pensarlo dos veces lancé una de mis dagas en dirección al asesino,
y esta le acertó entre los ojos en cuestión de segundos.
- ¡¿Qué ha pasado?!
Era mi profesora. Estaba tan desconcertada por los últimos
sucesos que no me había percatado de su presencia. Gran descuido por mi parte
dada la situación. Mis lágrimas ya florecían en mis ojos pero con expresión de
dureza en el rostro conseguí responder:
- Ángel y Air han muerto. Hemos llegado tarde y a Xarlot la
han transladado a otro lugar.
- Dios mío...
Cuando acabó de pronunciar estas palabras envió a todos un “Retirada”
por telepatía (ella era la única capaz de hacerlo) y pronto todos desaparecimos
de vuelta a casa.
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